Tras haber hecho la reserva con meses de antelación y el lógico cansancio de un viaje largo desde casa, la peor pesadilla del turista que ha decidido pasar unos días en el hotel más alto de Europa sería llegar al mismo y encontrarse con el terrible cartel de ‘fuera de servicio’ colgando de la puerta del ascensor.
Ese momento de terror es, sin embargo, lo que volverán a buscar los participantes en la Subida Vertical al Hotel Bali, que este año 2026 llega a su 20ª edición, esperando a cerca de medio millar de valientes que se quieran enfrentar al reto de subir hasta su punto más alto… corriendo por las escaleras.
Casi doscientos metros
Benidorm volverá a mirar hacia el cielo el próximo 28 de marzo con la celebración de la vigésima edición de la Subida Vertical al Bali, una de las pruebas de ascenso más emblemáticas del panorama europeo.
A partir de las 10 horas, el imponente Gran Hotel Bali se transformará en un auténtico coloso deportivo, con sus 52 plantas, 924 escalones y 190 metros de desnivel como escenario de uno de los desafíos físicos más exigentes del calendario internacional.
Con las inscripciones prácticamente agotadas, la cita reunirá a más de quinientos participantes dispuestos a enfrentarse a una ascensión que combina potencia, resistencia y estrategia. La prueba vuelve a situar a Benidorm en el epicentro del deporte vertical, reforzando su imagen como destino capaz de acoger eventos de primer nivel durante todo el año.
Un icono que desafía los límites
El Gran Hotel Bali no es un edificio cualquiera. Considerado el hotel más alto de Europa, su silueta domina el skyline de Benidorm y se ha convertido en un símbolo arquitectónico de la ciudad. Durante una mañana al año, sin embargo, deja de ser un alojamiento turístico para convertirse en una auténtica pista de competición vertical.
Subir sus casi mil escalones supone un reto físico extremo. No se trata solo de velocidad, sino de saber dosificar el esfuerzo en un recorrido explosivo donde cada planta exige concentración y control del ritmo. El desnivel acumulado y la inclinación constante convierten la experiencia en una batalla contra el crono y contra uno mismo.
La singularidad del escenario es precisamente uno de los factores que han consolidado esta prueba como referente internacional. Pocos eventos permiten competir en un edificio de estas dimensiones, con vistas al Mediterráneo y con el respaldo organizativo que ha ido perfeccionándose a lo largo de dos décadas.
La prueba forma parte del circuito oficial de la Towerrunning World Association
Cita fija en el circuito mundial
Por noveno año consecutivo, la Subida Vertical forma parte del calendario oficial de la Towerrunning World Association, organismo que regula y coordina las principales competiciones de ascenso en rascacielos y edificios emblemáticos del mundo.
Este hecho ha sido clave para atraer a especialistas internacionales que compiten regularmente en ciudades como Nueva York, Shanghái o Berlín. Benidorm se sitúa así al mismo nivel que grandes sedes globales del towerrunning, reforzando su proyección exterior y su posicionamiento deportivo.
La edición de 2026 contará con representación de países como España, Italia, Alemania, República Checa, Canadá, México, Eslovaquia, Croacia, Inglaterra, Polonia o Australia. Más de treinta corredores de la categoría Elite forman parte habitual del circuito mundial, lo que garantiza un altísimo nivel competitivo.
Tres categorías y un mismo desafío
Esta prueba se estructura en tres categorías: Bomberos equipados, Open y Elite. Cada una presenta sus particularidades, pero todas comparten el mismo objetivo: conquistar las 52 plantas del Bali en el menor tiempo posible.
La categoría de Bomberos equipados volverá a ser una de las más espectaculares, con más de 120 inscritos que ascenderán completamente equipados, simulando intervenciones reales en altura. Esta modalidad añade un componente de homenaje y visibilidad al trabajo de los cuerpos de emergencias, convirtiéndose en uno de los momentos más aplaudidos por el público.
En la Open participarán corredores populares y deportistas aficionados que buscan superarse en un entorno único, mientras que la Elite reunirá a los grandes especialistas del circuito, dispuestos a pelear por el podio y por batir los récords históricos.
Christian Riedl y Tea Faber mantienen los récords históricos de la prueba
Récords que marcan la historia
Uno de los grandes alicientes de esta edición será la posibilidad de derribar las mejores marcas registradas hasta la fecha. En categoría masculina, el récord lo estableció el alemán Christian Riedl en 2018 con un impresionante tiempo de cuatro minutos y veinte segundos.
En categoría femenina, la referencia la fijó la croata Tea Faber en 2025, deteniendo el cronómetro en cinco minutos y treinta segundos. Ambos registros se han convertido en el listón a superar para quienes aspiran a inscribir su nombre en la historia de la prueba.
La organización ha vuelto a apostar por una atractiva dotación económica, con más de 3.000 euros en premios y primas adicionales para quienes logren batir estos tiempos. Este incentivo añade emoción a una competición donde cada segundo cuenta y donde cualquier error puede resultar decisivo.
Se repartirán más de 3.000 euros en premios y primas especiales
Benidorm, capital del deporte vertical
Más allá de la competición, la Subida Vertical refuerza la estrategia de Benidorm como ciudad deportiva. La combinación de infraestructuras, clima y experiencia organizativa permite acoger eventos internacionales con garantías, generando además impacto económico y proyección mediática.
La llegada de más de quinientos participantes, acompañantes y equipos técnicos supone un impulso para la planta hotelera y la restauración local en temporada media. Al mismo tiempo, la retransmisión y difusión en redes sociales multiplica la visibilidad del destino en mercados europeos y americanos.
Veinte ediciones después, la Subida Vertical al Bali no es solo una carrera, sino un símbolo de superación y de identidad local. El próximo 28 de marzo, Benidorm volverá a demostrar que su horizonte no tiene techo.

















