Entrevista a Joaquín Rocamora / Entrenador de balonmano (Orihuela, 7-noviembre-1985)
Los mejores años del balonmano nacional femenino ya quedan lejos y son muchos los que consideraban que el periplo de Ambros Martín debía finalizar. Le releva Joaquín Rocamora, quien hasta junio compaginará la función en la Federación Española con la de técnico del BM Elche, club al que ha dirigido once temporadas.
En el conjunto ilicitano acumula numerosos éxitos, entre ellos la Copa de la Reina y Supercopa de España en 2021 y la Copa EHF en 2024. Desde estas líneas le felicitamos por partida doble, pues también acaba de ser padre de su primer hijo.
Queremos que nos detalle cuál va a ser su propuesta de juego, la importancia que le va a otorgar a la defensa y si el objetivo de los Juegos Olímpicos es plausible. “Europa contará con una plaza menos”, advierte.
¿Cómo se produjo tu nombramiento como seleccionador?
Muy rápido, en enero el presidente de la federación, Paco Blázquez, me preguntó mi disponibilidad para ocupar el cargo; me senté entonces con mi mujer (María Flores) y decidimos la opción de salir de nuestra zona de confort.
Estoy cumpliendo un sueño deportivo, poder ostentar el mayor puesto dentro del balonmano nacional femenino. La única premisa que solicité fue acabar la temporada en Elche, el club que me ha ayudado a ser quién soy.
Precisamente, ¿qué tal lo han asumido los ilicitanos?
El BM Elche es una familia y cuando le sucede a uno algo bueno, el resto se alegra. Solo tengo buenas palabras hacia la junta directiva, cómo han afrontado esta situación, que es compleja para la entidad. Mi contrato, de hecho, se extendía hasta junio de 2028.
Han entendido perfectamente que es una oportunidad única, que es marcharme a la Selección, no a ningún otro equipo de la categoría. ¡Ojalá pueda regresar a la que considero mi casa!
«Ahora puedo unir representar a mi país, España, al que amo, y a mi deporte, todo un honor»
¿Es el mayor reto de tu vida?
A nivel deportivo, sin duda. En el plano personal acabo de ser papá, otro reto. Soy una persona que ama España y el balonmano es mi pasión; ahora puedo unir representar a mi país y a mi deporte, todo un honor.
Deseo que cuando finalice mi función en el cargo el balonmano femenino español sea mejor, más allá de los resultados. Tengo claro el desempeño a realizar y voy a dejarme la vida en ello
«Deseo que cuando finalice mi función en el cargo el balonmano femenino español sea mejor»
¿Qué tipo de entrenador eres?
Soy un poco atípico, también porque me he construido a mí mismo, a base de mucho estudiar, sin salir de ninguna gran escuela, porque en Orihuela el balonmano es un deporte casi residual.
Me gusta que mi equipo sea protagonista, en ambas fases del juego (defensa-ataque), siendo además sumamente metódico. Sé formar el tipo de deportista que me agrada y el camino que debemos seguir; en ese sentido, suelo ser muy directo, pero igualmente cercano.
¿La idea es seguir la línea marcada por Martín?
Como dijo el presidente, el de ahora es un punto de inflexión, estando muy agradecidos a la labor de Ambros, el mejor entrenador español de la historia, por éxitos y títulos. Solo alguien tan valiente como él se atreve a realizar un cambio generacional tan brusco.
Debemos consolidarlo, estructurar la selección adulta con el resto de las categorías y que sea un hilo conductor, no solo con la federación, sino con las jugadoras que queremos formen parte del balonmano femenino español.
«He mantenido ya una reunión telemática con las tres capitanas, para testar un poco sus opiniones»
¿Has contactado ya con ellas?
De las diecisiete que fueron al pasado Mundial, a diez las he dirigido, ya sea en Elche, selección territorial o categorías inferiores de la absoluta. Por otro lado, he tenido una reunión telemática con las tres capitanas (Jennifer Gutiérrez, Alicia Fernández y Kaba Gassama), para testar un poco sus opiniones.
Mi intención es comenzar a construir desde el momento que fui nombrado, sin esperarme a la primera concentración.
¿Cuál va a ser tu propuesta de juego?
Debemos proactivas, dominadoras de la fase defensiva del juego, un equipo que provoque que a las rivales les cueste adaptarse a los diferentes escenarios que planteemos.
También ser un equipo vivo, que en ataque sea alegre, valiente, tomando protagonismo en el apartado defensivo. Trabajar con nuestras armas para ser un combinado sólido, eficaz y capaz de competir dentro de nuestras posibilidades.
Es determinante comprender que todos quieren ganar en la alta competición y para focalizarnos en ello debemos estar centradas en nosotras mismas.
Objetivos a corto y medio plazo.
Generar un modelo de juego donde las jugadoras se sientan cómodas y puedan brillar. Debemos dejar de mirar la clasificación, consolidar un grupo de trabajo y contar con una identidad, que las chicas tengan ganas de venir a la Selección Nacional.
A partir de ahí llevar al 40×20 una manera de jugar que haga que el espectador se sienta orgulloso de vernos.


















