Entrevista a Daniel Sampedro Castillo / Actor (Alicante, 29-noviembre-1986)
Daniel Sampedro lleva más de media vida vinculado a la interpretación. Actor y cofundador de la productora independiente ‘Maniquí Teatre’ junto a Noé Vicente (director de la Escuela Municipal de Teatro de Sant Joan), no entendería su existencia sin la actuación, a pesar de que llegó a ella casi de rebote.
Con ‘El Pollito’, donde interpreta hasta veinticinco personajes, ha asumido el mayor reto de su carrera, mientras prepara nuevos proyectos y el estreno en 2026 de la película ‘Groom’. Disciplina, perfeccionismo y amor por el oficio definen a un actor que reivindica el valor de cada papel, por pequeño que sea, y que sueña, algún día, con encarnar a Don Quijote.
¿Cómo fueron tus inicios en la interpretación?
Empecé en el teatro con catorce o quince años, en el ‘Centro 14’ de Alicante. Me apunté para probar y descubrí que me gustaba muchísimo. No hubo ninguna persona concreta que me empujara ni una historia romántica detrás. Fue como quien prueba una actividad nueva y se da cuenta de que le apasiona.
Háblanos del nacimiento de ‘Maniquí Teatre’.
‘Maniquí Teatre’ surge junto a Noé Vicente. Nos conocimos cuando él fue a ver una obra en la que yo actuaba en el Teatro Principal. Con el tiempo, viendo que él tenía un perfil más de dirección y yo de interpretación, pensamos: ¿Por qué no montar nuestra propia compañía?
«Los actores amateurs deberíamos tener más facilidades, como los deportistas»
¿Qué es lo más complejo de producir teatro independiente?
La coordinación. Al ser una compañía amateur, cada uno tiene su trabajo y obligaciones. Coordinar agendas es difícil, pero además están los desplazamientos. Es muy exigente. A veces pienso que debería contemplarse algo parecido a lo que se hace con los deportistas de élite, algún tipo de facilidad para compaginarlo.
Hace poco estuvimos actuando en Valladolid: alquilar furgón, cargar escenografía, siete horas de viaje, montar, actuar, recoger, otras siete horas de vuelta… y llegar el domingo de madrugada para empezar a trabajar el lunes a las ocho.
En ‘El Pollito’ interpretas veinticinco personajes, incluso dialogando entre ellos. ¿Cómo afrontas ese reto?
Primero trabajo cada personaje por separado, lo enfoco bien y lo construyo. Una vez están claros, empiezo a jugar entre ellos. Hay momentos en los que interactúan tres o cuatro a la vez, y tienes que hacer el diálogo completo cambiando de uno a otro. Es un gran reto, probablemente el mayor que he hecho.
La obra se basa en la historia real de Jesús Ruiz. ¿Qué te interesaba transmitir?
No parto de la imitación, sino de la construcción del personaje a partir de lo que transmite la historia. Al final acaba siendo muy similar a la persona real, pero no nace desde la copia. Lo que busco transmitir es una reflexión sobre el juicio que hacemos a las personas sin conocerlas.
Cuando pensamos en alguien que está en la cárcel, tendemos a etiquetarlo como peligroso o malo. Sin embargo, cuando conoces su historia, entiendes que muchas veces son decisiones, circunstancias y también el contexto social y los recursos los que te llevan por determinados caminos. Al final te das cuenta de que no es tan diferente de cualquiera de nosotros.
¿Te gusta improvisar o sueles llevar el texto preparado al cien por cien?
Soy muy disciplinado y perfeccionista. Me gusta subir al escenario con tranquilidad, sabiendo que domino lo que estoy haciendo. Hay mucho ensayo previo, pero también hay espacio para jugar con el público.
En ‘El Pollito’ me dirijo constantemente a ellos y recibo respuestas inesperadas. A veces hago una pregunta y alguien contesta, y eso lo integro en la función. Esa parte de interacción forma parte viva de la obra.
«Cuando sea mayor me gustaría interpretar a Don Quijote, me inspira muchísimo»
¿Hay algún papel que te gustaría interpretar?
Después de ‘El Pollito’ se me han abierto muchos horizontes, sobre todo en el terreno del monólogo, que es muy exigente, pero me atrae mucho. Siempre he dicho que cuando sea mayor me gustaría interpretar a Don Quijote. Es un personaje que me inspira muchísimo, aunque ahora todavía me veo joven para afrontarlo.
«‘El Pollito’ es el mayor reto profesional al que me he enfrentado»
¿Qué proyectos tienes para 2026?
El año pasado rodé una película titulada ‘Groom’, que se estrenará en 2026. Estoy dirigiendo una nueva obra escrita también por Noé Vicente, que se estrenará en julio. Además, seguimos trabajando en nuevos montajes para estrenar próximamente.
¿Te atreverías a dar algún consejo a los jóvenes que quieran dedicarse a la interpretación?
Que no tengan prisa y que disfruten cada paso. Existe la creencia de que cuanto más texto tiene un personaje o más tiempo está en escena, más importante es. Y no es así. He hecho papeles pequeños que me han dado muchísimo.
En nuestra primera obra con ‘Maniquí Teatre’, ‘Los Palomos’, tenía un papel mínimo y fue uno de los personajes más recordados. Incluso me premiaron por él. Lo importante no es cuánto tiempo estés en escena, sino lo que transmites cuando estás.


















