Entrevista a Rafa Pascual / Exjugador de voleibol (Madrid, 16-marzo-1970)
Hablar de Rafa Pascual es hacerlo de una de las grandes figuras del deporte español. Con 537 internacionalidades, el exjugador de voleibol marcó una era que culminó con el oro europeo de 2007, aunque su legado va mucho más allá de un título. Más de veinticinco años en la élite, diploma olímpico en Barcelona 92, MVP mundial y una carrera internacional que llevó el nombre de España por las mejores ligas son sólo parte de su herencia.
Ahora, el reconocimiento le sigue llegando. Su reciente inclusión en el Salón de la Fama del voleibol, nacido en Massachusetts hace más de cuatro décadas, supone un nuevo hito en una trayectoria que él entiende como un trabajo colectivo. Pascual reivindica el papel de aquella generación que puso al vóley español en el mapa internacional y defiende la necesidad de seguir construyendo referentes para los más jóvenes.
Un torneo para transmitir pasión
Lejos de vivir anclado en la nostalgia, mira al futuro. Impulsa la Mediterranean Volley Cup 2026 en La Nucía, un torneo de base que aspira a ser mucho más que una competición. Porque, para Pascual, el secreto de la longevidad deportiva y del éxito colectivo siempre ha sido el mismo: pasión, ilusión y trabajo en equipo.
«El voleibol es el segundo deporte con más practicantes del mundo»
Eres, después de Manel Estiarte, el deportista español con más internacionalidades: vestiste la camiseta de España en 537 ocasiones. Hoy por hoy, sigues recibiendo reconocimientos por tu carrera. De hecho, cuando estamos haciendo esta entrevista, acabas de ser incluido en el Salón de la Fama del vóley, en Massachusetts.
Sí. Me lo han concedido en Málaga, aprovechando un evento muy potente que se celebraba allí. El Salón de la Fama nació hace más de cuarenta años, como has dicho, en Massachusetts y tienen la intención de hacer allí algo realmente magnífico. Algo que esté a la altura de lo que merece el vóley y el crecimiento que está experimentando hoy en día, con casi novecientos millones de practicantes en el mundo. Estamos sólo por detrás del fútbol.
Además, el vóley siempre ha sido ejemplo de igualdad en el deporte. En España es el deporte con mayor número de licencias femeninas.
Efectivamente. Y eso sucede también a nivel mundial. Es un deporte con varias disciplinas ya que, en el evento mundial más importante, los Juegos Olímpicos, estamos con tres disciplinas: el voleibol de pista, el vóley playa y el ‘sitting voley’, la especialidad paralímpica.
«La Mediterranean Volley Cup quiere ser más que un simple torneo»
Poco antes de este paso por Málaga, estuviste en La Nucía para presentar la Mediterranean Volley Cup 2026. ¿En qué va a consistir?
Será un torneo dirigido de forma específica al deporte de base y en el que podrán participar jugadores y jugadoras hasta los 18 años, hasta la categoría de Juvenil.
Ya tuvimos una primera experiencia y ahora, en La Nucía, vamos a celebrar la segunda edición de la Mediterranean Voley Cup, en colaboración con QLSport y RP1, que es mi proyecto de vóley. La idea es conseguir hacer, entre todos, algo que sea más que un simple torneo.
«Queremos aportar valores y que los niños conozcan lugares como La Nucía»
¿Cómo qué?
Queremos intentar reunir a los niños e intentar aportar a esos torneos valores y permitir que los participantes puedan conocer otros lugares de España más allá de donde viven.
Esta vez nos han abierto las puertas de La Nucía. El año pasado ya tuvimos una participación de unos setecientos jugadores y jugadoras y la intención en esta segunda edición es, al menos, repetir esa cifra y seguir creciendo porque las instalaciones de La Nucía nos van a permitir dar cabida a más deportistas.
El epicentro del torneo será La Nucía, pero os moveréis por otros puntos de la provincia.
Bernabé Cano, alcalde de La Nucía, nos ha abierto las puertas del municipio y de la Ciudad Deportiva, que es espectacular. Pero no sólo vamos a estar aquí. Como dices, también vamos a tener actividades en otros lugares como Benissa, Altea o Benidorm.
¿Los jugadores más jóvenes de hoy en día te siguen viendo como la leyenda del voleibol y del deporte en general que siempre serás para los que tuvimos la suerte de verte jugar?
Es algo de lo que, precisamente, hemos estado hablando estos días en Málaga porque, claro, el ‘International Hall of Fame’ va de eso. Entre todos, yo incluido, tenemos que intentar que los jóvenes recuerden a todos los deportistas que a nivel internacional han dejado huella o que han tenido un impacto importante en el voleibol de sus países.
En este caso, me dieron el reconocimiento a mí, pero otros deportistas magníficos que conocemos, tanto brasileños, italianos, cubanos, peruanos… tanto chicas y chicos, que dejaron huella. Es muy importante que los niños conozcan esta historia porque es la historia de su deporte.
¿Y recuerdan tu nombre?
Es una labor complicada. Recuerdan más mi nombre que mi cara porque, evidentemente yo ya no estoy jugando. Ellos no me vieron jugar, pero sí sus padres o sus abuelos y les hablan de un tal Rafa Pascual. De que había un jugador y de que hubo una época fantástica, que en 2007 teníamos un equipo maravilloso…
Fuiste el abanderado de aquella generación, pero aquella selección (la campeona de Europa de 2007), como la de baloncesto de Los Ángeles, hizo que muchísimos de nosotros nos supiéramos, casi de memoria, los componentes del equipo. Recuerdo no sólo el nombre de Rafa Pascual, sino también los de José Luis Lobato, Ibán Pérez, Miguel Ángel y Guillermo Falasca, Enrique De la Fuente… podría seguir mucho rato.
Teníamos un potencial enorme. Además, más del 80% de los jugadores de aquella selección jugábamos en las principales ligas internacionales. Jugábamos en Italia, en Francia… Están todos esos nombres que tú has dicho, pero hay más: José Luis Moltó, Fran Rodríguez, Alfonso Flores…
Cuando hablo de vóley no puedo dejar de hablar de aquel equipo de 2007 y de un jugador que tú ya has nombrado: Miguel Falasca que, por desgracia, ya no está entre nosotros. Creo que fue el mejor colocador del mundo en ese momento y el que nos llevó a todos a esa victoria.
Parece que fue ayer, pero el voleibol nacional nunca ha conseguido volver a esas cotas de éxito y de popularidad.
Necesitamos apoyarnos entre todos. Desde las instituciones, las federaciones… también con torneos como el que vamos a realizar en La Nucía. Entre todos debemos conseguir recordar que en el voleibol se han conseguido grandes éxitos.
Poco a poco se está consiguiendo. Debemos dar a conocer a todos estos niños que tienen por delante referentes y se está trabajando para que ellos, cuando crezcan, tengan la posibilidad de poder jugar en equipo nacional.
«Si haces lo que te hace feliz, no hay sacrificio»
Empezaste a jugar en la élite en 1985 con Salesianos Atocha y prolongaste tu carrera hasta el año 2011, cuando te retiras en Francia. ¿Cuál es el secreto, más allá de tener suerte con las lesiones? ¿Cómo se consigue una longevidad deportiva tan grande?
Porque es tu vida y, sobre todo, es tu ilusión. No hay más secreto que ese. Muchas veces me lo preguntan y siempre digo que lo más importante, tanto en el deporte como en cualquier otra profesión, es que esa actividad sea tu vida. Que te haga feliz. Si realmente haces lo que te hace feliz, no va a suponer ningún esfuerzo o sacrificio.
Muchas veces me he acordado de mi padre, que siempre me decía “cuánto te cuesta levantarte para ir a la escuela, pero si es para irnos de vacaciones, te levantes el primero”. Bueno, pues esto es un poco así. Al final del día, todo lo que te ha costado tanto lo olvidas por la felicidad de hacer lo que más te gusta y vivir para lo que más te gusta. Y yo tuve esa oportunidad.
«En el deporte, como en la vida, se aprende continuamente»
Hoy en día es mucho más normal, pero tú empezaste muy pronto en la élite y tuviste una carrera de más de veinticinco años.
Es verdad que comencé muy pronto. Lo que hay que hacer es cuidarse mucho y, como tú decías antes, tener suerte con las lesiones. Pero a la suerte hay que llamarla. Hay que cuidarse muchísimo tanto en el aspecto físico como el mental.
Además, siempre tuve muy presente que en el deporte, como en la vida, se aprende continuamente. Da lo mismo si tienes 15 años o si tienes 40. Debes ser humilde y pensar siempre que puedes aprender algo de todos los que tienes al lado.
¿Y cuándo llega el momento de parar?
Tienes que hacer todo lo que te he dicho para tratar de seguir siendo el mejor. Y seguir así hasta que tu físico ya te dice que por mucho que quieras, no vas a poder.
Oro en el Europeo de 2007, MVP del mundial de 1998, diploma olímpico en Barcelona 92… eso es sólo la punta del iceberg de tu palmarés. ¿Hay algún momento que, cuando echas la vista atrás, recuerdes con mayor cariño en tu carrera deportiva?
En la carrera de cualquier deportista hay muchos recuerdos fantásticos. Mi llegada a Italia, el ganar mi primer título en la mejor liga del mundo… Luego, con la selección, las cosas se viven incluso de otra manera. Por supuesto, ese año 2007, porque fue la culminación de un trabajo larguísimo, de casi veinte años, que comenzamos con la preparación olímpica para Barcelona 92.
Me ha merecido la pena dejarme la vida con ese equipo, con la selección española, por hacer grande nuestro deporte dentro del país y por hacer grande el país cuando competíamos fuera. Conseguir ser respetados. Creo que eso lo conseguimos en el 2007.
«Necesitamos una Selección presente en los grandes eventos»
Pese a esos grandes resultados y el buen momento de fama que vivió entonces el vóley, ¿crees que se perdió una oportunidad de darle continuidad al deporte en España?
El análisis de esto es complicado porque el auge del voleibol femenino, tanto a nivel nacional como internacional, ha supuesto la llegada de un gran número de niñas a nuestro deporte y eso, evidentemente, significa que ha habido un gran crecimiento que tenemos que valorar de manera positiva. Ese crecimiento es fruto de un trabajo internacional por dar visibilidad al voleibol y que ha llegado también a España.
En su momento, se hizo una preparación tanto mental como técnica para llegar a esos Juegos Olímpicos de Barcelona, y se hizo un trabajo también de continuidad prácticamente hasta Sídney con gente joven que siguió ese modo de trabajar con ganas de hacer grande nuestro deporte.
Luego llega el oro de 2007 y gran parte de aquella selección se retira y empezamos a perder posiciones a nivel internacional. Por todo ello, soy un gran defensor de los equipos nacionales. Necesitamos tener una selección que esté presente en los eventos importantes, sean Olimpiadas, Mundiales, Europeos… No es nada fácil clasificarse, pero creo que es un trabajo que tenemos que hacer porque te permite generar ese hueco que te convierte en un deporte protagonista.



















