Entrevista a Iván Penalba / Ultrafondista con récords nacionales e internacionales (Alfafar, 6-octubre-1991)
Iván Penalba no es un corredor cualquiera: es uno de los ultrafondistas más destacados del mundo y, sin duda, el mejor de España en su disciplina. Con una carrera construida sobre kilómetros, ha convertido las distancias imposibles en su zona de confort.
El atleta acumula más de ochenta ultramaratones en treinta países y posee los récords nacionales de ultrafondo en carreras de 6 horas, 12 horas, 24 horas, 50 millas y 100 millas. Además, en el confinamiento rompió el récord mundial de 12 horas en cinta de correr, entrando por la puerta grande en el libro de los Récord Guinness.
Durante 2025, completó las tres pruebas más extremas del mundo, hecho que solo han conseguido otras dieciocho personas en la historia. Por si eso fuera poco, quedó en cuarto, segundo y primer lugar, consolidándose como uno de los deportistas más preparados en su modalidad. Lejos de darse un respiro, ahora se prepara para afrontar el Campeonato Mundial de 48 horas.
¿Siempre has sido una persona deportista?
Hago ejercicio desde que era pequeño, pero no descubrí el atletismo hasta que, con veinte años, me lesioné jugando al fútbol. Entonces empecé a correr, me puse como reto hacer una media maratón y salió súper bien. Me aficioné y fui incrementando mis metas, pero jamás me imaginé completando este tipo de pruebas extremas.
Hay quienes consideran que lo que haces es prácticamente imposible, ¿crees que eso influye en cómo te percibe la gente?
Sí. Siempre intento transmitir que no tengo nada de especial ni un talento extraordinario. Cuando encuentras lo que te gusta y lo trabajas, puedes hacer grandes cosas. Para mí esto no es solo algo deportivo, sino también espiritual. Lo hago porque lo disfruto muchísimo e intento apuntarme a todas las pruebas posibles.
Eres uno de los ultrafondistas españoles con mejores registros. ¿Qué significa esto para ti?
Me hace ilusión, sobre todo por la gente que me aprecia. Sientes la felicidad que tienen cuando las cosas te van bien y estás arriba en los rankings. Intento superarme año tras año y, si eso me hace estar entre los mejores, fenomenal, pero no es algo que busque de manera obsesiva.
Tienes cinco récords nacionales y un récord Guinness que te coronó como la persona que más horas ha pasado en una cinta de correr. ¿Cuál de ellos te produjo más satisfacción?
Este último, sin duda. Lo preparé en casa durante la pandemia y mucha gente siguió el proceso por las redes sociales. El día de la prueba lo retransmitimos en directo y se creó una pequeña chispa de ilusión que hizo que, durante un rato, nos olvidásemos de lo que estábamos viviendo. Fue muy emotivo.
Además, has logrado algo que solo otras dieciocho personas en la historia han conseguido: completar las tres ultramaratones más extremas del mundo y hacerlo, además, en un mismo año. ¿Cómo se prepara alguien para correr en el Valle de la Muerte o con la humedad de Brasil?
Parte del proceso pasa por entrenar en la sauna, pero nada es comparable a estar tantas horas corriendo a 55 grados. Más que aclimatarte, intentas buscar estrategias para no pasar calor: refrigerarte bien, hidratarte, estar constantemente mojado, etc. Se trata de evitar que tu cuerpo suba la temperatura en exceso.
«Gestionar las emociones es clave a la hora de afrontar los imprevistos de las carreras»
También participaste en la Arrowhead 135 y la Marathon des Sables, ¿cómo lo viviste?
Ambas fueron experiencias muy especiales. La Arrowhead 135 es todo lo contrario a lo de antes, porque sufres un frío extremo, mientras que la Marathon des Sables es en Marruecos y te obliga a pasar seis días en el desierto siendo autosuficiente. Debes llevar encima todo lo necesario para dormir, cocinar y comer. Lo complicado es gestionar las dificultades.
¿Crees que, por su parte, el Spartathlon tiene un valor especial debido a su origen?
Totalmente. Es una prueba dura, pero lo más especial es el componente místico que aportan la mitología y la historia griega. Dicen que allí nació el ultrafondo, de modo que mientras corres sientes algo espiritual y especial que solo se vive en esa carrera.
Ahora que has acabado estas difíciles pruebas, ¿hay algún objetivo a la vista?
Dentro de poco voy al Campeonato Mundial de 48 horas, disciplina que nunca he practicado. Aguantar dos días seguidos es un paso más para ver hasta dónde puede llegar mi cuerpo, física y mentalmente.
¿Cómo cuidas tu salud mental a la hora de preparar este tipo de retos?
Lo más importante es saber gestionar tus emociones. En una prueba siempre hay miles de problemas que no esperabas y debes adaptarte. Por eso, si llueve, salgo a correr; si hace viento o calor, también. El mejor maestro es la vida misma.
¿Qué hace un deportista como tú a lo largo de una semana?
Cuando se acerca una competición importante me preparo durante cuatro o seis semanas, pero, normalmente, hago ejercicio unas tres veces al día: por la mañana, después de comer y por la noche. Sumo mucho volumen de kilómetros, pero también entreno fuerza.
«Este deporte me ha enseñado a ser solidario»
¿Dirías que este deporte te ha dado alguna lección de vida?
Me ha enseñado, sobre todo, a ser solidario. Quienes lo practicamos sabemos lo que cuesta y siempre estamos dispuestos a ayudar a nuestros compañeros y a la gente que lo necesita en general. También me ha permitido viajar bastante. Las competiciones son una oportunidad maravillosa para visitar sitios bonitos, conocer gente, probar comidas nuevas y aprender de otras culturas.
«Las competiciones son una oportunidad maravillosa para conocer nuevas culturas»
¿Algún consejo para la gente que sueña con llegar a hacer ultramaratones?
Hay que disfrutar el proceso y no obsesionarse con los kilómetros ni con el entrenamiento. En un ultramaratón se sufre, pero el estrés solo consigue que uno se lesione o esté agotado mentalmente. El deporte está para evadirse y ser feliz, no lo contrario.
Mirando atrás en el tiempo, ¿estás satisfecho con cómo ha sido tu trayectoria deportiva?
Sí. Siempre cometemos errores, pero para aprender hay que fallar. Estoy muy contento porque siempre he intentado seguir lo que me dictaba el corazón. Las cosas pueden salir mejor o peor, pero no puedes quedarte con las ganas de hacerlas por miedo.


















