Entrevista a Verónica Cardona / Pediatra (Xàbia, 13-octubre-1989)
Verónica Cardona tuvo muy claro su deseo de estudiar medicina, “desde que ayudé en el cuidado de mi abuela Vicenta, quien sufrió cáncer”. Cursó entonces la carrera en València, con tanta implicación que incluso abandonó sus otras pasiones, danza y música.
“Realmente inicié medicina para ser oncóloga, pero pronto comprendí que me afectaba demasiado”, confiesa. Hizo seguidamente un año Erasmus en Alemania y en las posteriores prácticas acabó fascinada por la pediatría, “por el nacido prematuramente”.
Completó su formación y se trasladó a Reus (Tarragona), antes de incorporarse al hospital de Sant Pau de Barcelona. “En Cataluña fui feliz, trabajaba en la sección de neonatos y creé una familia entre los compañeros”, indica, aunque la enfermedad de su madre le obligó a regresar.
Vincles
Durante su estancia en el hospital de Denia, donde continúa, inició su proyecto personal, una clínica en el centro de Xàbia, “donde siempre había soñado tener una de estilo familiar”. La primera piedra de ‘Vincles’ se puso en enero de 2025.
Recibe este singular nombre porque Verónica es muy de vínculos -vincles en valenciano-, el que se establece entre madre e hijo, entre paciente y profesional. “Soy muy de crearlos, por mi forma de ser”, remarca.
¿Qué te atrapó de la pediatría?
Se trata de una medicina interna aplicada a niños, con los que me resulta especialmente agradable trabajar. Cuando la descubrí no lo dudé, me permite tener tiempo para dialogar con los pacientes, establecer una cierta relación con las familias…
«Durante mi residencia de pediatría nació mi pasión por la neonatología, por los niños recién nacidos»
¿Tu primer destino fue Reus?
Exacto, por decisión propia. Allí realicé la residencia de pediatría, entre 2014 y 2018, conociendo también UCI más grandes, las de Vall d’Hebron y Sant Joan de Déu de Barcelona.
Nació entonces mi ilusión y pasión por la neonatología, me enamoré de esos niños frágiles recién nacidos, de sus ganas por aferrarse a la vida. Igualmente de esas familias que esperan un bebé, un parto normal, pero la vida de repente cambia los planes.
Anhelabas seguir formándote.
Fue uno de mis principales objetivos, porque ansiaba estar en una UCI. Más allá de hacer un primer máster -de neonatos- me especialicé en cardiología, disciplina que me posibilitaba tener autonomía con el paciente.
Las satisfacciones profesionales coincidieron además con la enfermedad de mi madre (Pepa), cáncer, patología que se cruzaba nuevamente en mi vida.
¿Te planteaste volver a casa?
La enfermedad se ‘relajó’, por decirlo así, y decidí cursar otro máster, de cardiología infantil, para tener una salida más en el caso que algún día me superara la complicada vida en una UCI.
Complementaba los estudios con guardias en el Hospital General de Cataluña y Sant Pau, donde hacía sobre todo consultas de cardio. Fueron dos años de muchísimo trabajo, maravillosos, que todavía recuerdo con nostalgia, lo que luché por llegar a una UCI neonatal.
Si eras tan feliz, ¿por qué regresas?
Estaba lejos de casa, mi madre seguía enferma y jamás perdí el foco de Xàbia, soy muy de la terreta. Sabía de los recursos que disponía aquí, facilidades que me posibilitaban fundar una clínica propia.
Durante la pandemia mi madre tuvo una fuerte recaída; ella vivía en València y volví, con la intención también de ser papás. Toni -mi compañero de vida- y yo tuvimos a nuestro primer hijo, Bosco, en octubre de 2021.
¿Cuál fue tu siguiente puesto de trabajo?
Tras contactar con diversos hospitales me ofrecieron una plaza de interina en Gandia, en julio de 2020. Allí podía hacer cardio infantil y algo de neonatos, pero la realidad no fue tal, me topé con un ambiente poco acogedor y nunca creé los vínculos que había logrado antes.
Para mí fue un fracaso; deseaba volver a Cataluña, lloré mucho, e incluso nos planteamos instalarnos en Tarragona, tras recibir una oferta en la UCI Neonatal. Lo descartamos, en parte quizás influidos por el fallecimiento de mi madre, en agosto de 2022.
La cambiaste por Denia.
Después del nacimiento de Bimba y Bella, gemelas que llegaron en 2023, necesitaba volver a trabajar. Decidí abandonar Gandia y tomar un nuevo rumbo, Denia, donde recuperé la ilusión, encontré nuevos retos y una familia. Fue un salvavidas que me permitió asimismo anclarme a mi tierra.
«Mi centro está enfocado en el cuidado de la mujer y los niños, porque ‘La vida es el lazo que nos une’»
¿Estás en un buen momento?
Por volver y dirigir la clínica que siempre anhelé, enfocada al cuidado de la mujer y los niños en cualquier etapa, bajo el eslogan ‘La vida es el lazo que nos une’.
He conseguido plasmar mi esencia, rodearme de excelentes profesionales, con los que tengo fuertes vínculos, de ahí el nombre. He ampliado horizontes y estoy a punto de finalizar mi tercer máster, de medicina estética.
Arranca un nuevo reto en el que seguiré cuidando a los niños y acompañaré a las madres a renacer en esa etapa llamada maternidad.
«He podido establecer el ambiente que deseo, rodearme de profesionales con los que tengo vínculos»

















