Entrevista a Inma Meseguer / Pintora (Orihuela, 21-noviembre-1951)
Inma Meseguer mostró ya durante su infancia un gran talento para el dibujo, capacidad que ha podido potenciar en los últimos años. Emplea principalmente dos técnicas, en cuadros tan realistas como ‘Infancia desamparada’, segundo premio en la Bienal Internacional de Pintura al Pastel celebrada en Oviedo.
Licenciada en biología, ejerció esta profesión durante décadas, dirigiendo investigaciones y tesis de cierta relevancia. Una vez jubilada -en 2011- quiso centrarse a su otra gran pasión, la pintura, disciplina que igualmente le ha reportado reconocimientos.
Afincada en Alicante desde hace medio siglo, no olvida Orihuela; “me siento muy arraigada y orgullosa de haber nacido en el pueblo de Miguel Hernández”, expresa, antes de remarcar nuestra relevante historia, “evidente en el patrimonio histórico”. Muestra de su cariño hacia Orihuela acaba de donar un cuadro que representa un zafero del poeta.
¿De pequeña ya querías ser artista?
¡Lo era!, pues me encantaba bailar, cantar y dibujar. Sin embargo, pronto -con apenas diez años- me incliné por la investigación de la naturaleza. Siempre estuve influenciada tanto por mi padre (Antonio Meseguer), un hombre tremendamente curioso, gran lector, como por mi madre (María Soria Ramos), conocida en Orihuela como ‘La Maestra’.
¿Por eso estudiaste biología?
Sencillamente me apasionaba y marché a Granada a estudiarla. Después he dedicado 36 años de mi vida a la microbiología, una especialidad apasionante; llegué a liderar tesis y numerosas investigaciones.
«Me fascinan las manualidades, todo lo que se trabaje con las manos, los bonsáis, la pintura…»
¿La pintura te seguía interesando?
Siempre he tenido facilidad para el dibujo, la asignatura que mejores calificaciones obtenía, de hecho. Pese al deseo de pintar carecía de tiempo, hasta que me jubilé, momento que opté por concentrarme en otras aficiones, los bonsáis -poseo más de cien- y la pintura.
Me fascinan las manualidades o restauraciones, todo lo que sea trabajar con las manos.
«Uno de mis referentes es Joaquín Sorolla, esa luz, esos colores… igual que el estilo impresionista»
¿Quién ha sido tu espejo artístico?
El que realmente me atraía era el estilo de Joaquín Sorolla, esa luz, esos colores… También el estilo impresionista, aunque pienso que para llegar a pintar como ellos hay que dominar mucho la técnica. Sus trazos son sumamente precisos, lo que requiere un largo entrenamiento.
Tras conocer a varios profesores, comencé a pintar por mi cuenta, hasta que descubrí a Loly González de Mata, la que considero mi maestra de estilo al pastel.
¿Cómo es ese singular estilo?
Es similar al empleo de una tiza -pero de colores- elemento que a su vez se va deshaciendo; en cierto modo estás dibujando, mientras con los dedos expandimos la pintura. Otra técnica que suelo utilizar es el óleo.
¿Cuáles han sido tus trabajos más relevantes?
Me siento especialmente satisfecha de los elaborados en los últimos años, como el premiado ‘Tormenta sobre el mar’, inspirado en la marina que cada día contemplo. Desde pequeña deseé vivir cerca del mar.
Otros son ‘El barranco de las Salinas’, finalista en un certamen nacional celebrado en Sant Joan, también en óleo; o ‘La niña y el caballo’, en pastel.
Muy sorprendente es ‘Infancia desamparada’.
Es un cuadro hiperrealista que muestra una niña vietnamita pobre; me inspiré después de ver una foto que me impactó sobremanera. Son muchos los que remarcan que parece una foto.
¿Cuántas horas necesitaste para completarlo?
Es complicado de calcular, porque lo pinté en casa, a ratos. Diría que alrededor de sesenta horas, debido a que está lleno de detalles; se trata de un tipo de pintura que precisa su tiempo, para conseguir las tonalidades que anhelas, poniendo una tiza sobre otra.
Háblanos de tu metodología artística.
Las mañanas las utilizo para mis bonsáis, otra de mis aficiones, como señalaba. Dejo la pintura para las tardes, después de descansar, a partir de las 18 horas. Es mi momento de inspiración.
¿También expones?
Algunos cuadros sí los he podido mostrar en galerías; otros los conservo en casa, he vendido o regalado. Igualmente me piden encargos, retratos principalmente.
¿Se puede vivir de tu arte en España?
Por fortuna mi trabajo ha sido otro, porque de la pintura es sumamente complicado subsistir. Para triunfar debes ser muy bueno, por un lado, y otro echarle muchísimas horas, porque además hay mucha competencia. También tener un poco de suerte, que la persona adecuada te promocione, ejerza de mecenas.
«Ahora estoy focalizada en el cuadro de un niño de Nigeria que llevará por título ‘La Camiseta’»
Estás focalizada en…
En la pintura de un niño de Nigeria, basado en una foto que me mandó una monja dominica oriolana destinada en el país africano. Conocí a esta extraordinaria mujer, Cristina Antolín, y cuando me explicó cuál es su labor ni lo dudé, quise retratar a esos infantes desamparados.
El título del cuadro será ‘La Camiseta’, una que está hecha añicos.
¿Qué otras aficiones tienes?
Aunque parezca curioso, me encanta el fútbol. Sigo mucho al Real Madrid, siendo Zinedine Zidane y Karim Benzema mis jugadores preferidos. Igualmente el tenis, antes Rafa Nadal y ahora Carlos Alcaraz.


















