Entrevista a Francisco de Ana Díaz Muñoz / Pedagogo teatral (Puertollano, Ciudad Real, 16-noviembre-1984)
A veces, la vida nos lleva por caminos que ni podíamos imaginar. Si no, que le pregunten a Francisco Díaz, director del proyecto ‘Nos Movemos’ en Sant Joan. Estudió para ser actor, acabó siendo director y dramaturgo y de ahí pasó a trabajar con personas discapacitadas. Él mismo admite que tenía prejuicios, pero le cambió la vida.
Después de muchos años trabajando con estas personas, Francisco admite cuán equivocado estaba y confiesa que es lo mejor que podría haberle pasado. En esta entrevista, nos narra su experiencia y sus planes de futuro tanto a nivel personal como para la iniciativa que encabeza.
¿Cómo nace el proyecto ‘Nos Movemos’?
Llegué al ámbito de la discapacidad casi por casualidad, por necesidad económica. Me ofrecieron trabajar con un pequeño grupo y al principio me daba reparo porque no sabía cómo relacionarme con estas personas. Sin embargo, descubrí que me encantaba: eran personas honestas, entregadas y muy motivadas.
Llevaba tiempo trabajando con adolescentes en talleres de teatro y danza, y me di cuenta de que estábamos haciendo lo mismo por separado solo por tener o no discapacidad. Hablé con la Concejalía de Juventud y propuse unir ambos grupos. Nació como un proyecto inclusivo y no jerarquizado donde trabajamos juntos desde el arte.
Era algo que no entraba en tus planes, inicialmente querías dedicarte a la actuación.
Sí, estudié Arte Dramático en Córdoba, pero descubrí que no me motivaba. Empecé como dramaturgo y director, creé mi propia compañía y compaginaba ese trabajo con talleres en Sant Joan. La especialización en arte inclusivo vino después de crear ‘Nos Movemos’.
¿Cuál ha sido el mayor reto personal en esta etapa?
Trabajar con un grupo tan diverso implica entender que no diriges a un colectivo homogéneo, sino a cada persona en su singularidad. Cada uno funciona de una manera distinta, y el reto es coordinar esas particularidades para que convivan y se potencien.
¿Qué obra recuerdas como más emblemática?
Sin duda ‘Bodas de sangre’. La montamos para atraer a público sin discapacidad interesado en el teatro clásico y la hemos repetido tres veces porque a los participantes les apasiona. Para algunos es casi una obsesión: si fuera por ellos, la haríamos cada año.
¿Recuerdas alguna anécdota especialmente emotiva?
En una pieza de danza contemporánea entre dos participantes, uno de ellos con síndrome de Down, un niño pequeño del público le dijo a su madre: ‘Mamá, eso significa que se están haciendo amigos’. Era exactamente lo que queríamos transmitir.
Y otra: cuando montamos ‘Bodas de sangre’, uno de los protagonistas, Néstor, también con síndrome de Down, llegó al primer ensayo con todo su texto perfectamente memorizado, mientras otros actores sin discapacidad apenas lo habían leído. Fue impresionante.
«Siento que cada vez hay menos condescendencia con las personas discapacitadas»
¿Crees que ha cambiado la percepción de la diversidad en Sant Joan gracias al proyecto?
Creo que sí. Llevamos años trabajando y se ha creado una tradición. La gente viene no por la discapacidad de los actores, sino porque el espectáculo merece la pena. Además, noto que se ha reducido la condescendencia: ya no se les trata como niños, sino como personas adultas con las que se puede hablar y discrepar con normalidad.
¿Qué objetivos tenéis a corto y medio plazo?
Nos gustaría incorporar más jóvenes sin discapacidad, pero es complicado. La implicación cultural de los jóvenes ha cambiado mucho en los últimos años. El reto es revitalizar esa participación.
«‘Nos Movemos’ es un proyecto inclusivo donde trabajamos juntos desde el arte»
¿Se puede replicar la iniciativa en otros municipios?
El proyecto pertenece al Ayuntamiento y no depende solo de mí. Sin embargo, estoy trabajando en crear una asociación propia para impulsar nuevas iniciativas, entre ellas un proyecto dirigido a madres, padres y familiares de personas con discapacidad, para ofrecerles un espacio de expresión y acompañamiento a través del arte.
¿Qué ha cambiado en ti desde que empezaste?
Llegué por dinero y con miedo, no sabía relacionarme con personas con discapacidad. Hoy creo que son las personas más necesarias en nuestra sociedad. Aportan honestidad, entusiasmo y una inteligencia emocional que necesitamos más que nunca.
Además, resolví una crisis vocacional: el teatro dejó de ser solo espectáculo para convertirse en herramienta de transformación real. Esa es ahora mi guía.
«Me gustaría dar un paso más y crear una compañía profesional inclusiva»
¿Cuál es el sueño que te queda por cumplir con ‘Nos Movemos’?
Crear una compañía profesional inclusiva que pueda girar por circuitos teatrales. Algunos participantes tienen calidad suficiente para trabajar profesionalmente. Me gustaría dar ese paso y que el trabajo no se quede solo en la muestra anual.
Para terminar, ¿qué mensaje te gustaría transmitir a los lectores?
Que las personas con discapacidad y, en general, los colectivos vulnerables son necesarios. Vivimos en una sociedad que valora a las personas por su capacidad de producir, pero su aportación va mucho más allá: enseñan respeto, honestidad, transparencia y entusiasmo. Relacionarnos con ellas de manera horizontal no es algo que necesiten ellas, es algo que necesitamos nosotros.

















