Entrevista a Bea Escribano / Entrenadora de balonmano (Alcázar de San Juan, Ciudad Real, 4-mayo-1990)
Colgó las zapatillas hace apenas unos meses, en mayo, precisamente en nuestro Elda Prestigio, equipo que dirige desde la marcha por motivos familiares de José Ignacio Prades. “Todavía me falta mucha experiencia”, reconoce con honestidad.
Durante su trayectoria como jugadora destacó en la posición de central, debutando en la División de Honor con apenas dieciocho años en el Balonmano Sagunto. Tuvo después un largo periplo en Francia (Niza y Nantes), antes de regresar a España -Elche- en 2020.
Guarda con especial estima la medalla de plata lograda con la Selección Nacional en el Europeo de Hungría y Croacia (2014). Ya con el Elda Prestigio disputó tres temporadas, un total de 85 encuentros, en los que anotó 304 goles; es historia del club.
¿Echas de menos vestirte de corto?
Ahora mismo no, porque dejé de jugar en el momento que deseaba, disfrutando en la pista. Me siento en paz, tranquila, satisfecha de mi carrera deportiva.
Confieso que en algún partido puntual sentí algo de nostalgia, en la Copa de la Reina, por ejemplo.
Son muchos los que te consideran un emblema del club.
En Elda pasé tres temporadas muy intensas, incluido un ascenso que nos permitió regresar a la élite. Tengo mucho que agradecer a esta entidad, porque tras volver de Francia pasé unos meses complicados.
Fichar por el Elda Prestigio fue un reto que me apasionó y pudimos lograr grandes cosas.
¿Cuál es tu mejor recuerdo como jugadora?
Han sido muchos, es imposible quedarme con uno. Entre ellos, mi primera medalla con la Selección Juvenil, los subcampeonatos de Europa -primero con la júnior y después con la absoluta-, mi primera Copa de la Reina con Sagunto, tan joven, el mencionado ascenso en Elda…
Tampoco puedo olvidar mi despedida en Francia, tras ganar la Copa EHF, habiendo sido mamá. Fue un broche de oro a mi trayectoria.
Afrontas ahora un nuevo reto.
Sin duda. Dicen que estoy preparada, aunque considero que todavía me falta mucha experiencia, especialmente en la gestión de partidos. No me imaginaba tan pronto asumir algo así, pese a que no dudé cuando el club me lo propuso. Estar de segunda entrenadora era un proceso necesario.
«Uno de mis puntos fuertes es que conozco muy bien el vestuario, a las jugadoras que lo componen»
¿Exactamente qué aprendiste de José Ignacio?
Los meses con José han sido de mucho aprendizaje; lo dejé en mayo y a medios de julio comenzamos la pretemporada. Me enseñó mucho cómo organizarme o gestionar los entrenamientos, nutriéndome de su experiencia.
Una de mis ventajas es que conozco al dedillo el vestuario, sé cómo son muchas de las jugadoras que lo componen. La gestión de grupo pienso que se me da bastante bien; no quiero caer en errores que no me agradaba cometieran conmigo.
«La gestión del grupo se me da bien; evitar errores que no me agradaba que cometieran conmigo»
¿Cómo se produjo el propio relevo?
José comunicó que debía dejar el equipo y por supuesto le apoyé en la decisión, con todo lo que después conllevó. Él mismo y el club consideraron que yo era la persona adecuada para tomar las riendas.
Ha sido un proceso, en el que siempre hemos priorizado el equipo y el bienestar de las jugadoras.
«Buscamos tener un juego vivo, minimizar pérdidas de balón, dándole suma importancia a la defensa»
¿Qué propuesta deportiva expones?
Buscamos tener un juego muy vivo en ataque, dándole mucho valor al balón. Determinante es minimizar los muchos errores en pérdidas, faceta que ya estaba mejorando con Prades, y la defensa.
Fundamentamos nuestra defensa en diferentes sistemas, más allá del clásico seis-cero, para tener muchas más opciones.
¿Un equilibro defensa-ataque?
Se dice que “las grandes defensas ganan grandes partidos”. Nosotros priorizamos mucho la defensa, como decía, junto al control en ataque -quizás porque he sido central-, saber a qué jugamos, que las jugadoras sepan qué estamos haciendo y porqué.
Háblanos del ambiente del vestuario.
No puedo sentirme más afortunada de tener el grupo humano que disponemos, son unas chicas fabulosas, grandes compañeras, enormes jugadoras, muy disciplinadas… Es de valorar, porque cada día están preparadas para escuchar y superarse.
¿Cuáles son las aspiraciones reales del equipo?
La primera debe ser alejarse del play-down, para jugar el play-offs, puede ser muy bonito. Estamos en la obligación de dar un paso más, tras dos años en la parte baja; el esfuerzo de las chicas merece que se vea recompensado.
¿No jugar esos anhelados play-offs sería un fracaso?
Está la novena plaza, en tierra de nadie, que también la firmo (ríe). Por el bien del equipo y la propia entidad sería muy bueno jugar unos play-offs, aunque sea desde la octava posición.
Básico será el apoyo del público.
Tenemos una afición muy fiel, pero sinceramente para lograr los objetivos necesitamos más apoyo de nuestro público. En Elda el balonmano femenino siempre ha sido importantísimo.
¿Acabas contrato en junio?
No descarto seguir, estaré hasta que el club quiera, siempre que los resultados funcionen. Es una casa a la que aprecio muchísimo.


















