Aún no lo tenía muy claro, lo de dónde quedarse, cuando al Hércules era fundado (en 1914). Ni siquiera cuando lo federaron (en el año de su inscripción en el recinto mercantil, el 20 de octubre de 1922, cuando se suele ubicar temporalmente su arranque). Estuvo por aquí y por allá. Las crónicas hablan de varios emplazamientos. Pero uno de ellos iba a resultar muy importante, dinamizando la zona sur de la ciudad.
Su construcción, la del estadio de La Viña, prendió la mecha para desarrollar este área ciudadana; su posterior desmontaje, para pasar al campo actual, el Rico Pérez, lejos de pararlo todo, dinamizaría la zona de la ciudad, con las sucesivas obras para urbanizar el lugar desde la plaza de La Viña, donde estuvo la instalación deportiva.
Precarios orígenes
Pero antes de llegar a La Viña, deambulemos un poco por aquellos orígenes bastante voluntariosos. El equipo lo había puesto en marcha un grupo de amigos capitaneados por Vicente Pastor Alfonsea (1902-1939), apodado El Chepa: a los dos años cayó por la escalera de su casa y quedó lisiado; con todo, el mote no era injurioso, sino cariñoso, cosas del lenguaje de la época, que para todo el mundo regalaba apodo.
No federados todavía, tuvieron que ingeniárselas para jugar los del Hércules Football Club; así, a la estadounidense, ya que la denominación de balompié, propuesta por el periodista zaragozano Mariano de Cavia (1855-1920), en un artículo del 1 de agosto de 1908, no iba a triunfar tanto como lo haría fútbol, inscrita por la RAE en su diccionario en 1936. El caso es que se multiplican los sitios.
Faldas de los castillos o el paseo de Gómiz servían para poder jugar
Empresario cerámico
Algunos resultan de lo más peculiares: el paseo de Gómiz, faldas de los castillos, el huerto del Tio Ron, dondequiera que se ubicase. Algunos cronistas lo señalan en el Jardín Botánico (o cercano), creado en 1816 para las prácticas de la Escuela de Agricultura. No es seguro, ni probable en principio, aunque nos acercaría por primera vez a la futura La Viña.
En efecto, por allí se encontraba la Cerámica El Sol, creada en 1917 (aunque algunas referencias hablan de que inicialmente se llamaba Cerámica La Viña) por el empresario asturiano Prudencio de la Viña (1858-1924). Al hombre, enfermo de los pulmones, le recomendaron que, si quería seguir por este mundo, lo suyo era mudarse al Mediterráneo. Y aquí que se vino.
Por allí se encontraba la Cerámica El Sol, creada por Prudencio de la Viña
Hijo deportista
Paradojas de la historia, en sus estertores, allá por los años setenta e incluso ochenta, cuando sirvió para amueblar multitud de chalés de segunda residencia, El Sol se encontraba lindando con los edificios que crecieron en el asome del Botánico a la avenida de Orihuela, prolongación de Aguilera. Pero antaño se ubicó frente al cuartel de San Fernando. Por donde los nuevos juzgados.
Benalúa. Vale, en realidad Princesa Mercedes. Consultando las embarradas referencias, es más que posible que fuera este área la ubicación inicial del primer campo de La Viña, nacido en 1919 y desterronado en 1932. Ocurre que al hijo de Prudencio, Casimiro (1900-1965), le iba el deporte, y a su padre el urbanizar todos los derredores, que para eso había adquirido mucho terreno en la zona sur alicantina.
Cambiando estadios
Abreviemos, por espacio. Aquel campo (en algunos sitios identificado como La Florida) era realmente de la sección ‘football’ del Club Natación Alicante (1919-1927), pero la familia La Viña, sus creadores, abrieron el pequeño estadio a quien quisiera y pudiera. El Hércules creó finalmente el suyo propio, el Bardín (1932-1954), gracias al empresario y diplomático Renato Bardín (Théophile René Bardin, 1858-1940).
Viviría allí el equipo su primera temporada en Primera (1935-1936), marcándose en 1935 un 2 a 1 contra el Real Madrid. Y volvería a La Viña (a sus tierras) con aquel estadio que atronaría de 1954 hasta 1974 (hasta marchar al Rico Pérez), donde se consolidó definitivamente la afición herculana. ¿Y después? Barrios como Florida Baja o La Florida (1918), Florida-Portazgo o Florida Alta (1925) o Ciudad de Asís (1950) continuaron modernizándose.
Recuerda a la del estadio la torre de iluminación y la fuente, una portería
Modernizando el sur
Donde hubo un estadio, aparecieron mil proyectos para incardiar la zona, con la construcción de una Gran Vía ideada en la República y oficialmente propuesta en 1956. Se concretaría en los años ochenta, precisamente paralela a la construcción de una plaza La Viña materializada entre 1987 y 1989. Los trazos principales los ponían Manuel Beltrá Martínez y Jaume Giner.
Y esto va de homenajes: ambos arquitectos son responsables principales de zona deportiva del monte Tossal (faldas del castillo de San Fernando), donde hoy el Rico Pérez y antaño el Hércules Football.
Hay, desde el principio, un rincón de la plaza, con un bosquecillo, que homenajea al Botánico. La torre de iluminación recuerda a la del estadio. La fuente, una portería. Y en 2023 el Ayuntamiento decidió homenajear replicando uno de los córneres del campo de La Viña.

















