Entrevista a Kevin Koffi / Campeón del mundo en kickboxing (Utiel, 8-abril-1998)
A sus veintisiete años, el utielano Kevin Koffi acumula cincuenta medallas deportivas y ha sido veinticuatro veces campeón autonómico, veinticinco veces campeón nacional y dos veces campeón del mundo de kickboxing. Este último logro lo revalidó en 2025, convirtiéndose en el primer español en conquistar dicho título profesional en la modalidad Kick Light.
Su carrera comenzó a los tres años de la mano de su padre, que le introdujo en el mundo del kárate. Poco después descubrió esta disciplina y, desde entonces, no ha hecho más que coleccionar éxitos.
En 2022 el Ayuntamiento de Utiel reconoció sus esfuerzos nombrándole ciudadano honorario y, dos años más tarde, lo hizo también el Comité Olímpico Español, que le entregó la medalla al Mérito Olímpico por su brillante trayectoria. Ahora, se prepara para el próximo Campeonato de Europa, título que la dana le impidió luchar en 2025.
¿Cómo y cuándo descubriste tu pasión por este deporte?
Fue gracias a mi padre, que tiene un gimnasio en Utiel. Empecé haciendo kárate con tres años y a los diez me di cuenta de que necesitaba más contacto y me apunté a kickboxing. Al principio compaginaba ambas cosas, pero al cumplir los doce decidí centrarme en este porque me gustaba más y empecé a competir.
Durante tus primeros combates, ¿te imaginabas ganando todas las medallas que has conseguido hasta ahora?
Nunca crees que puedes llegar tan lejos. Es cierto que conforme me iba haciendo un poco más mayor e iba ganando campeonatos de España pensaba más en ello. Luego entré en la selección nacional y ahí ya lo vi más posible. Uno sueña con conseguir grandes cosas, pero hasta que no lo vive no se da cuenta de sus logros.
¿Cuáles han sido los mayores retos a los que te has enfrentado durante tu carrera deportiva?
Los campeonatos del mundo por todo lo que conllevan. Tienes que haber sido campeón autonómico y nacional, que los seleccionadores se hayan fijado en ti, etc. Luego pasas seis meses preparándote para ello a nivel físico y mental. Además, una vez allí vas arrastrando lesiones y no estás igual el primer día que el último. Pese a todo, son increíbles.
Además de los mundiales, ¿qué otro premio te ha gustado más ganar?
En septiembre me convertí en el primer español en conseguir el Título Mundial Profesional de kickboxing en la modalidad de Kick Light. Ser el único del país que lo ha conseguido es un incentivo para seguir logrando cosas. En general, todos los campeonatos son especiales, pero llevo tantos años compitiendo que la gente piensa que no los valoro lo suficiente.
¿Cómo compaginas tu vida con los entrenamientos?
Hace unos años lo tenía más fácil porque no tenía más responsabilidades más allá de los estudios, podía dedicarle mucho más tiempo al ejercicio y entrenar seis horas al día. Por desgracia, de este deporte no se puede vivir y ahora tengo que trabajar, así que aprovecho las noches, los fines de semana y las vacaciones para practicar.
¿Crees que el kickboxing merece más reconocimiento nacional?
En realidad, cada vez tiene más afluencia, está mejor visto y lo practica más gente, pero sí, la visibilidad que tenemos sigue estando muy limitada. Al final, así es como funciona todo, cuanto más te ve la gente, más ganas. Como nuestro deporte no es tan conocido, conseguimos lo mínimo. Entre viajes y estancias casi nos sale a pagar.
«Llegará un día en el que tendré que elegir entre mi vida o seguir compitiendo»
Aun así, entiendo que piensas que vale la pena dedicarle tanto tiempo, ¿verdad?
Lo hago porque me gusta y porque quiero, pero sé que llegará un momento en el que tendré que elegir entre mi vida o seguir compitiendo. Aunque me da mucha pena, esto tiene fecha de caducidad. Si fuese otro deporte igual podría alargarlo más, pero creo que dentro de unos años me tocará dar el paso.
En 2022 te nombraron Ciudadano Honorario de Utiel. ¿Qué supone esto para ti?
Todo un orgullo, pero también una responsabilidad. Ser el primer ciudadano honorario de tu ciudad hace que tengas cierto sentimiento de deber, aunque no sepas exactamente por qué. Estoy muy orgulloso de mi localidad y este título me demostró que sus habitantes también lo están de mí. Siempre que voy a competir llevo su nombre por todo el mundo.
«Como deportista, debes sacrificar cosas e invertir mucho tiempo y dinero en ti»
¿Qué debe tener una persona para competir como tú lo haces?
El deporte en general es muy sacrificado. Tienes que privarte de algunas cosas para poder ganar otras y estar dispuesto a invertir bastante tiempo y dinero en ti. Tampoco sabes nunca hasta dónde vas a poder llegar, pero hay que intentarlo y trabajar mucho para conseguir tus objetivos.
¿Cuáles son tus objetivos deportivos a corto y medio plazo?
De momento, me estoy preparando para noviembre del año que viene, que es cuando tenemos el Campeonato de Europa. La verdad es que es una espinita que siempre tengo clavada porque he ganado dos mundiales y, sin embargo, ningún europeo. Cuando lo consiga podré retirarme tranquilo.
Una vez fuera del mundo de las competiciones, ¿te gustaría dedicarte a entrenar a otros deportistas?
Por supuesto. Estoy muy ligado a la enseñanza debido a mi trabajo y, además, el club que tiene mi padre está creciendo mucho últimamente. También soy seleccionador infantil y cadete en la Federación de Kickboxing de la Comunitat, así que sí, seguiré en el mundillo. De una forma u otra, mi vida siempre va a estar ligada a este deporte.
«He aprendido que los sueños se cumplen con trabajo y no por arte de magia»
Para acabar, ¿qué te ha aportado esta disciplina durante todos estos años?
Me ha permitido trabajar la disciplina y aprender que los sueños se cumplen, sí, pero que no llegan por arte de magia, sino que se trabajan. Ese esfuerzo constante de todos los días es fundamental para conseguir cualquier cosa.
Es una filosofía que he seguido desde pequeño y creo que ahora las nuevas generaciones la están perdiendo. Lo veo en los niños que entreno o con los que trabajo porque suelen querer conseguirlo todo muy rápido haciendo lo mínimo.


















