A 1923 se remonta la historia de las fiestas josefinas de Alfafar, cuando un grupo de vecinos decidió imitar a la ciudad de València plantando un sencillo monumento. Sin embargo, y pese a que este fenómeno se repitió varias veces durante los siguientes años, no fue hasta 1936 cuando nació la primera comisión de la ciudad, que hoy en día ya no existe.
Con el paso del tiempo, la Guerra Civil y la poca tradición que había por aquel entonces en el municipio se tradujeron en poco más de una década sin monumentos falleros hasta que, durante los años cincuenta, comenzaron a recuperar la costumbre.
Ya en 1975 nacieron las primeras comisiones actuales y la celebración comenzó a consolidarse, hasta el punto de necesitar un método de organización que nació tan solo un año después. Con el apoyo del consistorio, la Junta comenzó a consolidarse, así, como el nuevo núcleo de la fiesta, asegurando que la tradición se mantuviera viva y en constante evolución.
En 1975 nacieron las primeras comisiones que hay ahora en la ciudad
Cincuenta años cuidando la tradición
En un primer momento, la entidad se constituyó bajo el nombre de Junta Mayor Festera, una agrupación que permitió formalizar la representación de las comisiones y establecer los diferentes cargos de la ciudad, incluyendo la elección de la primera fallera mayor de la ciudad, Lourdes Sanchis.
Dicho evento marcó el inicio de la institucionalización de los puestos que hoy conocemos como fallera mayor, fallera mayor infantil y presidente infantil, así como el de los miembros de la ejecutiva de este órgano central.
Según el Ayuntamiento, esta transición permitió que la fiesta pasara de ser un conjunto de iniciativas vecinales dispersas a un proyecto cultural y comunitario cohesionado, con normas comunes y representación oficial ante las instituciones.
Presidir en un año histórico
“Asumir la presidencia de una junta, y más aún en un año señalado como el cincuenta aniversario, conlleva una carga cultural muy grande y amplia”, reconoce Arancha Óscar, actual presidenta de la Junta Local Fallera. Sus palabras resumen bien el peso institucional del cargo. Presidir la Junta Local Fallera no es solo coordinar actos: es custodiar una herencia colectiva.
Óscar sabe de primera mano cómo funcionan las cosas en este órgano, puesto que lleva años vinculada a él de una manera u otra. Los diferentes cargos que ha ocupado en esta organización le han permitido tener una visión completa de los retos que pueden ir surgiendo durante cada ejercicio, cosa que le ha ayudado a afrontar los momentos complejos.
Su liderazgo se apoya en una idea clara: la Junta no es un ente abstracto, sino la suma de varias personas voluntarias que dedican su tiempo, esfuerzo y pasión a la fiesta. “Podría decirse que cada buen recuerdo es un acto organizado con éxito”, afirma, poniendo el acento en lo colectivo más que en lo personal.
Resistir en los momentos más duros
Celebra así cada simple cita en el calendario fallero porque, desde su anterior cargo como vicepresidenta, la Junta Local Fallera ha afrontado diversas situaciones difíciles. “Hemos vivido la covid y pasado por una riada provocada por la dana; han sido momentos muy duros, pero juntos lo hemos superado”, recuerda.
La pandemia supuso la suspensión de actos, la incertidumbre económica de las comisiones y un golpe emocional para el mundo fallero. A ello se sumó posteriormente una riada que afectó al municipio, poniendo a prueba la capacidad de respuesta y solidaridad del colectivo fallero.
En ambos casos, la Junta actuó como elemento cohesionador, ayudando a canalizar ayudas, reorganizar calendarios y, sobre todo, mantener viva la llama de la fiesta cuando parecía imposible celebrarla.
Hoy en día se organizan actividades culturales durante todo el ejercicio
Actos que crecen y un pueblo que responde
Si de algo pueden estar orgullosas hoy en día las Fallas de Alfafar es de la cantidad de actividades culturales que organiza su Junta Local. Entre otras cosas, están el concurso de belenes, el de las cruces de mayo, la tradicional cabalgata o la ‘Exposició del Ninot’.
Eventos, todos ellos, que fomentan la creatividad y favorecen, junto a citas como la ‘Crida’ o el ‘Mig Any Faller’, esa sensación de ‘germanor’ entre comisiones. “Las Fallas de Alfafar se están volcando muchísimo en la organización de actos como la cabalgata”, explica la presidenta.
Comenta, además, que ese interés por lo artístico ha ido aumentando con el tiempo. “La participación de la gente y los eventos como las presentaciones han evolucionado muchísimo”, dice. De hecho, solo hace falta asistir a una para comprobar que se han convertido en auténticos espectáculos teatrales y musicales que no tienen nada que envidiar a las de otros lugares.
“Las Fallas en Alfafar están involucradas, festiva y culturalmente, los 365 días del año, no solo la semana fallera”, afirma rotundamente la presidenta, quien también hace hincapié en el esfuerzo que hace la Junta Local para que la juventud continue con el legado de los adultos y disfrute todo lo que pueda de la fiesta.
Este año la ofrenda será testigo de un repaso por la historia de la entidad
Feliz aniversario
Con motivo de este cincuenta cumpleaños la entidad celebró una gran gala conmemorativa en la Sala Canal el 1 de marzo. Además, el próximo día 18, todas las falleras mayores e infantiles, así como todos los presidentes infantiles que ha tenido la Junta Local, desfilarán en la ofrenda.
Será un momento mágico que dejará huella en la historia de la ciudad y pondrá el punto final a un año complicado. Sobre el futuro, la presidenta espera que todo lo que han evolucionado hasta ahora las Fallas de Alfafar mejore con el tiempo. Lo veremos, si la historia lo permite, cuando llegue el centenario.

















