Entrevista a Juan Ramón García Azorín / Exdirector de los servicios culturales de Petrer (Petrer, 19-mayo-1961)
El pasado 8 de febrero, el Centro Cultural se vistió con sus mejores galas para rendir un sentido homenaje a Juan Ramón García por sus más de cuarenta años de servicio público a la cultura en Petrer. En el transcurso del acto se le entregó la Mención de Honor al Mérito Cultural, que recibió emocionado rodeado de antiguos compañeros de trabajo, familiares y amigos.
Jubilado desde hace algo más de un año, Juan Ramón ha sido una de las piezas angulares sobre las que se ha levantado en las últimas cuatro décadas el edificio cultural de Petrer.
Todo por sus manos
Durante sus años de dedicación profesional, buena parte de ellos como director de los servicios culturales del Ayuntamiento, ha participado muy activamente en el desarrollo cultural de la ciudad. Por sus manos han pasado infinidad de iniciativas y proyectos como exposiciones, charlas, conferencias, certámenes, conciertos, festivales, o premios literarios y artísticos.
También, ha vivido muy de cerca la creación y el desarrollo de espacios tan importantes para la ciudad como el Museo Dámaso Navarro, el Centro Cultural, las dos bibliotecas municipales, o el Teatro Cervantes, adquirido por el Ayuntamiento en los años ochenta y que supuso “un revulsivo para la actividad cultural del pueblo”.
¿Cómo viviste el acto del pasado 8 de febrero?
Fue un día muy especial que viví con mucha emoción y alegría porque se reunían un montón de colectivos, amigos y vecinos para hacerme entrega de esta distinción municipal.
«Cuando entré en Cultura estaba todo por hacer»
El homenaje sirvió para reconocer tu compromiso con la cultura en Petrer. ¿Dejas un Petrer mejor, culturalmente hablando, que el que te encontraste hace cuatro décadas?
Creo que se ha quedado mucho mejor que estaba, porque cuando entré a trabajar en el Ayuntamiento estaba todo por hacer. Fue en el año 1982, coincidiendo con la inauguración de la Casa de Cultura que acababan de construir.
Un edificio moderno para esa época que realmente era el primer equipamiento cultural con el que contaba Petrer y que albergaba biblioteca, salón de actos, sala de exposiciones y fonoteca.
¿Con qué herramientas comenzaste a trabajar para darle la vuelta a esas carencias de las que hablas?
Hace cuarenta años no existía la profesión de gestor cultural. Recuerdo que Petrer fue uno de los primeros pueblos que creó una plaza de animador sociocultural. En aquel momento no era ni siquiera gestión en dicha materia, era simplemente trabajar con las asociaciones, dinamizando los barrios, y haciendo actividades colectivas.
Mucha gente que entró entonces en este tema de la gestión cultural no tenía formación ninguna, ni académica ni profesional. Tuve la suerte de formar parte de esa generación y mucho de mi trabajo consistió en formarme.
¿Cuándo entraste en la concejalía?
Comencé a trabajar en el 82 como auxiliar de biblioteca. A raíz de aquello, el alcalde me dijo que me ocupara también de la parte cultural, es decir, del tema de exposiciones, de conferencias, etc. Eso me permitió conocer la realidad cultural del pueblo. Una de las cosas que siempre ha tenido Petrer es que ha habido muchas asociaciones y colectivos de gente aficionada a la cultura.
Ya en el año 85, el Ayuntamiento creó la plaza de animador sociocultural, de la que me encargué, y a partir de 1992 estuve como coordinador de actividades y gestor cultural. Desde entonces he ocupado cargos directivos en la concejalía, y en los últimos quince o veinte años he sido director de los servicios culturales.
¿No existía entonces una estructura cultural propiamente dicha?
Como te decía antes, estaba todo por hacer. Con el tiempo, aquella casa de la cultura se quedó pequeña y no tenía suficientes medios para atender toda la actividad cultural que había a nivel municipal.
Con el tiempo se fueron construyendo otros centros, y dotando de más medios a la concejalía para poder hacer una programación más profesional y continuada a lo largo del año.
¿Llevabas un plan preconcebido, o fue todo un poco sobre la marcha viendo las necesidades que había en cada momento?
El Ayuntamiento de Petrer fue uno de los primeros pueblos que formó parte de los circuitos de exhibición y difusión cultural a nivel de Conselleria. Entramos a formar parte del circuito teatral valenciano, que se creó en el año 1988, lo que nos permitió traer una programación de teatro profesional y de calidad con compañías de nivel autonómico y nacional.
Un hecho fundamental fue en el año 84, cuando el Ayuntamiento compró el Teatro Cervantes. A partir de ahí, ya contamos con un espacio que fue un revulsivo que capitalizó y aglutinó toda la actividad cultural del pueblo. Una de las primeras cosas que hicimos allí, aparte de la programación de teatro, fue programar cine familiar todos los fines de semana.
¿Veías en aquel momento el futuro cultural de Petrer con ilusión y optimismo?
Con tanto vaivén a nivel presupuestario y tantas circunstancias adversas, siempre estabas luchando, y yo lo que nunca he perdido ha sido la ilusión. Si no tenía más presupuesto, tenía menos.
Al final, la satisfacción que me queda es la imagen que damos de cara al exterior. Creo que la gente de fuera de Petrer tiene la imagen de que aquí hay una vida cultural muy rica e intensa. Y eso me satisface.
«He tenido muy buena sintonía con todos los concejales de Cultura»
Has trabajado codo con codo con corporaciones municipales de todos los colores políticos, tanto de izquierdas como de derechas, ¿qué tal te has entendido con ellos?
Siempre ha sido muy positivo independientemente de la ideología política del partido que ha estado en el gobierno. Los concejales que hemos tenido en Cultura no hacían una política de enfrentamiento.
Todo lo contrario. Cuando entraba un equipo de gobierno nuevo, no hacía lo contrario del anterior, sino que, al menos, se intentaba mantener, o incluso aportar algo más para mejorar.
¿Te encontraste con muchas trabas para ir poniendo los cimientos de la cultura en el pueblo?
No, la verdad es que ha habido muy buena sintonía con los concejales con los que he compartido gestión a nivel cultural. Siempre he tenido facilidades y he terminado teniendo una relación muy estrecha y personal con ellos. Esto no es política de altura. En un pueblo tienes que trabajar por las necesidades de los vecinos y eso es algo que siempre se ha entendido aquí.
La dirección política lo que tiene que hacer es poner medios, tanto económicos como infraestructuras, para poder desarrollar una gestión cultural.
«Mi trabajo lo he hecho con la mayor entrega que he podido»
De hecho, has puesto de acuerdo a todos los partidos con la Mención de Honor.
Para mí ha sido el premio a una vida de entrega y de dedicación profesional a la promoción de la cultura en mi pueblo. Que tanto la corporación municipal en pleno como el Consejo Municipal de Cultura hayan apoyado de forma unánime esa propuesta, es una satisfacción.
Al final no sé si me merezco la distinción, porque lo que he hecho ha sido mi trabajo con la mayor entrega que he podido para que todo funcionara bien.
«Ante la falta de presupuesto tienes que tirar de imaginación»
La gestión cultural no es algo que florezca de un día para otro, sino que necesita un tiempo para ir creciendo, ¿has debido tener mucha paciencia?
Hemos tenido altibajos. Cada vez que venían las crisis económicas, el primer recorte presupuestario se sufría en cultura. Cuando no tienes un presupuesto alto tienes que tirar, no de calidad, porque eso lo hay siempre, sino de imaginación.
Lo que más he echado en falta ha sido poder tener una programación regular de teatro de forma continuada. Había temporadas en las que teníamos una programación muy buena, y otras en las que te quedabas con lo mínimo.
«Petrer es muy rico en asociaciones y colectivos culturales locales»
Antes hablabas de la gran riqueza que tenemos en Petrer respecto a colectivos y asociaciones culturales.
Petrer es muy rico en colectivos y asociaciones culturales locales, que mantienen un sentir de que la cultura funciona bien. Hay un florecimiento cultural general y un tejido asociativo que de forma desinteresada contribuye al desarrollo cultural del pueblo.
Es un orgullo ver que hay tanta actividad cultural y que no todo depende del Ayuntamiento.
Mirando hacia atrás, ¿de qué te sientes más orgulloso en todos estos más de cuarenta años?
Cada cosa tiene su importancia. Para mí, el edificio más emblemático es el Teatro Cervantes. Una vez que el Ayuntamiento lo adquiere y lo pone en funcionamiento se convierte en el centro neurálgico de la actividad cultural y en su motor de desarrollo en el pueblo.
Pero, además, está también el Museo Dámaso Navarro, que es una maravilla y del que podemos estar orgullosos. O el área de biblioteconomía, que la tenemos bien cubierta con las dos bibliotecas y una sala de estudios.
¿Echas en falta algo?
Durante muchos años, si acaso, hemos adolecido de un espacio donde tener aulas y poder hacer talleres, pero eso es algo que ya tenemos solucionado hace años con el Espai Blanc, un lugar que te permite hacer otro tipo de actividades distintas a las que se hacen, por ejemplo, en un teatro.
¿Un gestor cultural necesita conocer al detalle todo lo que se programa?
Sí. Siempre he visto todos los espectáculos que he programado, nunca he escogido a ciegas. La labor de la gestión cultural es dar una fiabilidad de que el producto que contratas tiene una calidad.
Luego, puede gustar más o menos a la gente. Pero es fundamental tener que atender todos los gustos para llevar la cultura al alcance de todos.
¿Qué cualidades debe tener ese gestor?
Saber escuchar y saber ver las necesidades de tu población. A partir de ahí, hacer una programación que sea para todos.
«Nos encontramos en un momento cultural muy dulce»
¿En qué momento cultural se encuentra Petrer actualmente?
Estamos en un momento muy dulce. Se hace una programación de calidad y profesional que es un referente comarcal, y a nivel asociativo hay un montón de grupos activos, lo que da muchísima riqueza a la vida cultural y social de la población.
Ahora, por ejemplo, creo que se está llevando una línea desde hace unos años muy buena con el actual equipo de gobierno. Para mí, el gasto en cultura es una inversión de futuro.
¿Es importante estar rodeado de un buen equipo humano?
Lo considero fundamental. Cuando me dieron el premio, comenté que es compartido con el resto de los compañeros del departamento, porque, evidentemente, ha sido un trabajo conjunto. Siempre se han volcado y han trabajado a un nivel por encima de sus obligaciones.
¿Por qué la cultura es tan importante en tu vida y por qué debería serlo en la de todos?
La cultura es adictiva, no podemos vivir sin ella. Una vez que la pruebas no puedes dejar de consumirla. Yo estoy jubilado y sigo, igual que antes, yendo al teatro, a ver exposiciones, o a conferencias. Es algo que necesito cada día para continuar.



















