Entrevista a Pilar Juan / Bióloga y docente (Santa Pola, 5-febrero-1996)
Los mayores de cincuenta años recordarán perfectamente el pánico que ocasionó la enfermedad del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) a principios y mediados de los ochenta. Sin duda, el fallecimiento del actor Rock Hudson, en octubre de 1985, fue un antes y un después.
Aún lo fue más cuando el jugador Earvin ‘Magic’ Johnson, icono de Los Ángeles Lakers, anunció que era portador de ese virus, en noviembre de 1991. “Hoy en día todo es muy diferente, esas personas se medican y llevan una vida normal”, aclara Pilar Juan, bióloga.
Ahora profesora de FP en Alicante, reconoce que echa muchísimo de menos la investigación que realizaba en el Hospital de la Vega Baja, en Orihuela. Recientemente participó en el interesante ciclo ‘Mujeres santapoleras con ciencia’, mesa redonda celebrada en la Casa de Cultura de nuestra localidad.
«Afortunadamente, en la actualidad las personas con VIH se medican y llevan una vida casi normal»
¿Sabías qué deseabas estudiar?
Finalicé bachiller con dudas, porque me encanta la rama sanitaria, pero me cuesta el contacto con pacientes, quizás porque me considero muy tímida. Opté por biología, con el hándicap de necesitar el B1 en inglés, francés u otro idioma.
Licenciada en 2019, ¿te afectó después la pandemia?
Muchísimo, también porque desconocía en qué rama especializarme. Me decanté por la sanitaria -desechando la ambiental-, con la dificultad que supuso; me puse a dar clases, hasta que logré una beca en el Hospital de la Vega Baja. Allí minimicé mi timidez.
En el hospital descubrí, con un punto de decepción, que mucho de lo estudiado durante la carrera apenas servía.
¿Cuáles eran tus funciones en el hospital?
Estuve en la unidad de investigación, liderada por Jara Llenas, un total de dieciocho meses. Nos centramos en el análisis del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y la hepatitis, pues hay desconocimiento y todavía mucho estigma social.
Son infinidad los que rechazan a las personas que portan ese virus, antes tan mortal.
Mucho menor que en los ochenta.
Llevamos a cabo un estudio, tras charlar con personas de esa época, en el que nos contaron su experiencia, muy distinta a la que padecen los enfermos actuales.
¿De qué modo podemos contraer el VIH?
Sigue habiendo temor, como decía. Habitualmente se transmite mediante relaciones sexuales sin protección o por compartir una aguja, muy común entre los drogadictos. En este caso es por contacto entre la sangre.
También una madre embarazada se lo puede pasar al feto o durante la lactancia. Afortunadamente, hoy en día las personas con VIH se medican y llevan una vida casi normal.
¿Tienen que hacerse analíticas?
Por supuesto, cada seis meses. Si su carga viral es indetectable, no pueden transmitir la enfermedad, pese a que el virus esté en su organismo, está ‘dormido’.
En este sentido, eliminemos temores.
Beber del mismo vaso es cero peligroso, igual que besarse. Incluso ni tocando la sangre de una persona que tiene esa patología; debes sufrir también una herida abierta, que esa persona no posea una carga viral indetectable, como avanzaba…
¿Qué otras enfermedades contraen los jóvenes hoy en día?
Sífilis, sobre todo, una infección causada por bacterias que se transmiten mayormente por contacto sexual. Comienza a hacerse evidente con una llaga en los genitales, el recto o la boca, sin generar habitualmente dolor. Mejora con tratamiento.
¿Echas de menos seguir investigando?
Muchísimo, pues en VIH no solo estaba en el estigma social, sino que elaboramos una lista de pacientes con esta enfermedad, para llevar un control de todas las pruebas a las que se habían sometido.
Anhelo volver a ejercer de bióloga, aunque el gran problema de la investigación es que dependes de becas y ayudas.
Precisamente, ¿dónde trabajas ahora?
Antes que finalizara el presupuesto para la investigación, cursé un máster de profesorado para impartir clases. Desde hace un año soy profesora de imagen para el diagnóstico y medicina nuclear -a futuros radiólogos- en un centro de FP Superior ubicado en Alicante.
«Los jóvenes de hoy muestran una gran incertidumbre por el después, cuál será su porvenir»
¿Cuál es lo que más te sorprende de tus alumnos?
Muestran una gran incertidumbre por el después, como hemos sobrellevado tantos, no saben si podrán trabajar, cuál será su porvenir.
Has participado asimismo en una sugestiva mesa redonda.
Me fascinó, el pasado 11 de febrero, ‘Mujeres santapoleras con ciencia’, acompañada por Asunción Juan (fisio), Estefanía Rodríguez (ingeniera) y Maribel Monllor (arquitecta técnica). Asistieron numerosos cursos de Tercero de la ESO, estuvieron extremadamente atentos e hicieron preguntas muy interesadas, algunas de ellas relacionadas con el VIH.
Ojalá se repitan muchos más años este tipo de ciclos, les ayuda mucho -especialmente a las chicas- a definir qué desean estudiar, porque hasta ahora la ciencia era más un mundo de hombres.
«Quisiera seguir aprendiendo y estudiando; el mundo cambia y exige que nos actualicemos»
¿Cuáles son tus próximos retos?
Más allá de ser mamá, porque mi hija Loreto nacerá a principios de agosto, seguir aprendiendo y estudiando, obtener por ejemplo un máster en mi campo, la biología. El mundo cambia y exige que nos actualicemos.

















