Entrevista a Manuel Salmerón Barrajón / Instructor de drones (Alicante, 4-enero-1974)
Es posible recorrer Xàbia a pie, en coche o desde el mar. Pero también desde el aire. Manuel Salmerón lleva años observándola desde esa otra perspectiva, capturando imágenes que muestran el equilibrio y las transformaciones del paisaje.
Piloto autorizado por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea y especialista en fotografía aérea, compagina su trabajo creativo con la formación en el uso profesional de drones para cuerpos de seguridad. Con él hablamos de mirada, responsabilidad y de cómo cambia Xàbia cuando se observa desde arriba.
¿Qué significan para ti Xàbia y el Mediterráneo?
Aunque mi vida me ha llevado por distintos caminos, el Mediterráneo siempre ha sido mi referencia. Xàbia no es solo mi lugar de trabajo, es mi lugar de vida. Resido aquí y forma parte de mi día a día. Conozco sus ritmos, sus silencios y sus cambios, y eso influye directamente en cómo la miro y la fotografío.
¿Cómo nace tu pasión por la fotografía y el vídeo aéreo?
Nació de unir dos cosas: el amor por la imagen y la necesidad de ver más allá. El dron me permitió subir un escalón más, cambiar el punto de vista y contar historias desde una perspectiva que antes era imposible.
Háblanos de Xàbia Secreta.
Nace de la unión entre mi experiencia en el sector audiovisual y el vuelo con drones, y la necesidad de aportar un nuevo punto de vista. También surge de adaptar esa mirada aérea a un lenguaje actual en redes sociales, con una forma moderna de enseñar Xàbia.
Realizamos imágenes exclusivas que destacan por su precisión, el tiempo de realización, las condiciones buscadas y una edición muy cuidada. Son fotografías únicas, pensadas y trabajadas al detalle, que ofrecen una visión que nadie más realiza de la misma manera.
¿Qué tiene Xàbia que la hace especialmente fotogénica desde el aire?
Lo tiene todo muy cerca: mar, montaña, calas, campos y pueblo. Desde el aire se entiende su equilibrio natural, algo que desde tierra no siempre se percibe.
Hay muchísimos lugares que cambian completamente cuando se observan desde arriba. Senderos, bancales antiguos, líneas de costa o incluso urbanizaciones que desde el aire cuentan otra historia, más ordenada o cruda, según el caso.
«Cuando capturo una imagen no busco belleza, busco que quien la vea sienta algo»
¿Tienes algún rincón favorito para tus tomas aéreas?
El entorno del Montgó y la costa al amanecer. Cuando la luz es baja, todo se vuelve más suave y auténtico. Me gusta transmitir calma, respeto por la naturaleza y conexión. No busco solo belleza, busco que quien vea la imagen sienta algo.
¿Cuál es el papel que juegan la luz y la planificación en tu trabajo?
La luz lo cambia todo. No es lo mismo verano que invierno, ni una mañana tranquila que una tarde con viento. Cada estación tiene su carácter. Observo mucho y vuelo poco. La planificación es clave: meteorología, luz, normativa y objetivo claro.
Muchas veces sales a grabar con una idea clara y el cielo te regala otra. Cambios de luz repentinos, bancos de niebla entrando desde el mar o sombras que duran segundos… ahí aprendes a estar atento y a respetar el momento.
«La presión humana y el crecimiento urbano en Xàbia se notan más desde arriba»
Desde el aire se aprecian transformaciones que a pie de calle pasan desapercibidas. ¿Has notado cambios en el paisaje de Xàbia?
Sí. El crecimiento urbano y la presión humana se notan más desde arriba. También se aprecia qué zonas siguen resistiendo. Tantas horas en el aire me han enseñado que Xàbia es frágil. Mirarla desde arriba te obliga a cuidarla más desde abajo.
«Pensar que no pasa nada es el principal error con los drones, es muy peligroso»
Eres piloto autorizado por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea. ¿Qué responsabilidad implica?
Va mucho más allá de volar. Implica seguridad, respeto por las personas, el entorno y el cumplimiento estricto de la normativa. El principal error es pensar que no pasa nada. Volar sin formación, sin conocer el espacio aéreo o sin control visual es muy peligroso.
También formas a cuerpos de seguridad. ¿Cómo ha evolucionado el uso de drones en este ámbito y qué tipo de formación impartes?
Hoy son una herramienta clave en búsquedas, vigilancia, incendios y emergencias, siempre bien coordinados y formados. Imparto formación oficial, técnica y práctica: normativa, seguridad, vuelo real y uso profesional del dron. Sirven para ganar tiempo, tener información en tiempo real y no poner vidas en riesgo innecesario.
¿Cómo ves la evolución de tu trabajo con drones en los próximos años?
La veo cada vez más especializada y exigente. El futuro del trabajo con drones pasa por una mayor planificación, más conocimiento técnico y una formación sólida. No se trata solo de volar mejor, sino de entender el espacio aéreo, la normativa, seguridad y entorno.
En mi caso, la evolución va ligada tanto a la creación de imágenes cada vez más precisas y creativas como a la formación de nuevos pilotos, transmitiendo la importancia de volar con responsabilidad, criterio y respeto por las personas y el territorio.


















