Entrevista a Samuel López Jareño / Entrenador de Carlos Alcaraz (Villena, 1-febrero-1970)
Samuel López asumió a finales de año la difícil papeleta de entrenador principal de un número uno del deporte como Alcaraz, tras una enorme temporada donde se consiguieron grandes éxitos con Juan Carlos Ferrero. Nos atiende para mostrarnos su lado más personal y su pasión por el deporte de la raqueta.
Acabas de iniciar una nueva etapa como entrenador de Carlos Alcaraz. ¿Cómo has vivido estas primeras semanas?
Las primeras semanas han estado marcadas por el compromiso total de Carlos con la pretemporada. Ha mostrado mucha atención, intensidad en los entrenamientos y una actitud muy abierta a escuchar y dejarse ayudar. Eso demuestra su crecimiento en madurez.
Ya llevaba el año pasado trabajando con Juan Carlos Ferrero y conocía a Carlos desde que llegó a la academia, así que la adaptación ha sido natural. El inicio ha sido muy positivo y, además, los resultados han acompañado, lo que siempre facilita el trabajo.
«Me motivó la oportunidad que tenía, después de treinta años como entrenador, de entrenar a un número uno»
¿Qué te motivó a aceptar este reto? ¿Tuviste alguna duda?
Tras treinta años como entrenador y manteniendo intacta la pasión por lo que hago, esta era una oportunidad única. El año pasado ya formaba parte del proyecto, pero ahora asumía la responsabilidad principal.
Entrenar a un número uno que está marcando la historia del tenis es algo que quizá solo pasa una vez en la vida. No tuve dudas, me siento preparado y conozco bien al jugador. Sé lo que necesita para seguir avanzando y eso fue lo que me impulsó a aceptar.
«Es fundamental seguir evolucionando en el saque, resto y juego de red, pues el tenis actual se decide mucho en los primeros golpes»
Alcaraz es un jugador consolidado en la élite. Desde tu perspectiva, ¿en qué áreas puede seguir creciendo?
En el tenis nunca se deja de crecer. Carlos es un jugador muy completo, pero siempre hay margen de mejora. Debe seguir identificando su patrón de juego y, a partir de ahí, desarrollar variaciones. A veces todavía se pierde en el orden de esos patrones, aunque cada vez menos.
El tenis actual se decide mucho en los primeros golpes, así que es fundamental seguir evolucionando en el saque, el resto y el juego de red. También en el passing y en la comprensión total de su estilo. La clave es reconocerse como jugador y perfeccionar ese modelo.
¿Qué objetivos os marcáis a corto y medio plazo como equipo?
El objetivo principal es mantener la motivación y disfrutar del proceso. Desde fuera todo parece sencillo, pero el calendario implica mucha presión, viajes y exigencias. Queremos un equipo unido, con buena comunicación y un ambiente en el que todos puedan expresarse.
En lo competitivo, la meta es llegar en las mejores condiciones a los grandes torneos, sobre todo Masters 1000 y Grand Slam. Nuestro trabajo es preparar al jugador para tener opciones reales de ganarlos; luego el resultado dependerá de muchos factores.
El calendario es muy exigente. ¿Cómo se planifica el trabajo para mantener el máximo nivel durante toda la temporada?
La planificación se centra en los cuatro Grand Slam y los Masters 1000. La pretemporada se diseña en función de esos grandes objetivos y, durante el año, se buscan periodos para preparar específicamente cada bloque. La gira de tierra para Roland Garros, la transición rápida hacia Wimbledon y la gira americana.
En cada fase se trabaja de forma específica el aspecto físico y se mantiene el nivel con trabajo diario. El tenis exige constancia absoluta en lo básico y ajustes puntuales para llegar en forma a las grandes citas.
Durante la final del Abierto de Australia, ¿qué le dices a Carlos tras perder el primer set claramente ante Djokovic?
Lo principal era transmitir confianza. Cuando el rival te supera con claridad, al jugador le cuesta ver la realidad del partido. Le dije que siguiera, que estaba haciendo bien las cosas y que el encuentro iba a cambiar. Ajustamos algunos aspectos en el resto y variamos velocidades. Poco a poco el partido se fue equilibrando y finalmente cambió la dinámica.
Si tuvieras que crear al jugador perfecto del circuito actual, ¿de quién elegirías cada golpe?
El primer saque sería de Novak, el segundo de Carlos, la derecha de Carlos, el revés de Jannik Sinner y la volea también de Carlos. Nos quedamos bastante en casa.
«Antonio Martínez Cascales ha sido clave, fue mi entrenador y principal apoyo en mis inicios como técnico»
¿Qué entrenadores o experiencias han marcado tu forma de entender el deporte?
Sin duda Antonio Martínez Cascales fue clave. Fue mi entrenador y mi principal apoyo en mis inicios como técnico. También he aprendido mucho de José Perlas, al que considero un maestro, y de muchos otros entrenadores.
De Juan Carlos como jugador y del tiempo compartido en el equipo, también he aprendido mucho. Siempre intento escuchar y quedarme con lo mejor de cada experiencia.
Siempre destacas el valor de la cantera. ¿Qué mensaje trasladarías a clubes y escuelas deportivas?
Los entrenadores somos educadores deportivos. Más allá de la técnica, debemos transmitir valores como puntualidad, respeto, esfuerzo y compañerismo. El deporte es una herramienta educativa fundamental. Ayuda a los jóvenes a entender que las cosas cuestan, que hay que trabajar y perseverar.
Un sueño para esta temporada…
Soñar es legítimo, siempre con los pies en la tierra. Carlos ya ha demostrado que puede ganar varios Grand Slam en un año, así que el sueño sería ir a por los cuatro.
Es ambicioso, pero posible. Sobre todo, queremos llegar en las mejores condiciones a las grandes citas y competir por ellas. Ojalá podamos sumar más títulos importantes; y si son los cuatro, mejor.



















