Entrevista a Carlos López / Filólogo y docente (El Puig de Santa María, 14-julio-1987)
¿Cuesta entender un enunciado? ¿Se habla peor? ¿La tecnología supone un retroceso en el manejo de la lengua? Carlos López, filólogo y docente de Secundaria y Bachillerato, vive y defiende la situación real de la lengua castellana entre los jóvenes adolescentes valencianos.
Su domino expresivo. Su capacidad de comprensión y análisis. Su nivel de lectura. No son macrocifras. Es la realidad del aula y no la del burócrata que nos trae este profesor de lengua entre apuntes, tutorías y exámenes de la actualidad educativa valenciana.
«Se comunican como pueden y la cuestión es que consiguen transmitir lo que pretenden»
¿Cómo calificarías el nivel léxico de un escolar valenciano medio?
Raquítico. La economía del lenguaje en su máxima expresión. Se comunican como pueden y la cuestión es que consiguen transmitir lo que pretenden.
No les hace falta ampliar vocabulario porque se hacen entender, no ven necesario expresarse mejor porque en una sociedad utilitaria como la actual es más importante el fin que el medio.
Asisto al drama con impotencia, me frustra mucho comprobar que la tendencia va en aumento y que cada vez se lee menos y peor.
¿Qué dirías de su capacidad comprensiva?
Te diría que peor aún. Desde hace unos años vengo notando cómo les cuesta enormemente entender textos de más de diez líneas.
Ahora bien, me estoy refiriendo a la lectura. Su capacidad comprensiva a través de medios digitales es enorme. No solo es la cultura de la inmediatez, es la cultura de la imagen, de lo visual.
¿Y expresiva?
Muy similar a la comprensiva. Las pantallas también han traído consigo que la comunicación entre personas haya disminuido, lo que repercute negativamente a nivel expresivo.
Los miembros de las familias ya no hablan mientras cenan y eso se está́ notando cada vez más en las producciones escritas de los adolescentes. Tienen muy poco don de palabra y sus conversaciones son banales y monosilábicas.
«Es preocupante, pero una realidad: mantener un diálogo los incomoda porque no lo saben sostener»
¿Toda la culpa es de los dispositivos electrónicos?
Absolutamente, y es comprensible. Los dispositivos electrónicos son una ventana infinita al mundo, no necesitan a nadie que se lo descubra porque ya lo pueden hacer ellos con conexión a Internet.
Las conversaciones les aburren, las palabras se les atragantan y prefieren videos cortos y estímulos visuales constantes para estar entretenidos. Es preocupante, pero es una realidad: mantener un diálogo los incomoda porque no lo saben sostener.
¿De qué manera podría mejorarse el nivel lingüístico de los escolares?
Respuesta corta: leer. Respuesta larga: recuperar la tradición de conversar con nuestro entorno y con desconocidos, volver a poner en valor los beneficios de una buena conversación, con todo el enriquecimiento, aprendizaje e incluso placer que puede llegar a suponer.
Después de eso, crecería la curiosidad y con ello las ganas de descubrir el mundo, y de ello deriva inevitablemente el placer de la lectura.
¿El valenciano, el inglés… ayudan a torpedean el castellano en los alumnos?
Evidentemente, no. Toda lengua adicional a la materna enriquece, amplifica la realidad, la redimensiona.
Posiblemente te refieras a que, de manera inevitable, interfieren en la lengua y en numerosas ocasiones provocan errores, pero son errores naturales al manejo de varias lenguas y en ningún caso suponen un perjuicio relevante.
Decía Wittgenstein que los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo. ¿Qué opinas?
Es una verdad rotunda que constato cada día en el aula. Si el alumno carece de la palabra para nombrar un sentimiento, una realidad o un concepto abstracto, esa realidad sencillamente no existe para él.
Estamos asistiendo a un progresivo empequeñecimiento del mundo de los adolescentes precisamente por las crecientes carencias expresivas. Al reducir su léxico a lo puramente funcional, sus horizontes mentales se estrechan y se simplifican.
He leído que las tecnológicas van a fichar a filólogos para adiestrar la labor de los algoritmos.
Después de tantísimos años despreciando la filología y las humanidades en general, nada me gustaría más que lo que afirmas fuera una realidad. Sería justicia histórica.
Tras décadas despreciando las humanidades por ‘poco productivas’ en una sociedad utilitarista, sería maravilloso que ahora las grandes empresas tecnológicas se dan cuenta de que, para que una máquina parezca humana, necesita a humanos que las humanicen… aunque sería pretender que el algoritmo fuera más seductor, más estético, no más humano.
Dime tres libros, del género que sea, que uno no ha de dejar de leer.
‘El Quijote’. Es una enciclopedia monumental, una imbatible radiografía del ser humano. Por este motivo, también me valdría cualquier novela de Unamuno o Galdós.
Por otro lado, ‘La realidad y el deseo’, de Cernuda, un poemario que en realidad es un tratado sobre la rebeldía, la soledad y el placer.
Y, por último, ‘El retrato de Dorian Gray’, por poner el contrapunto hedonista y vital de Oscar Wilde. Me cambió la vida porque transformó mi manera de verme y de ver.
«Escribir un libro es terriblemente fácil; lo que es realmente meritorio hoy en día es hacer literatura»
Por último, hoy en día parece que todo el mundo se ha vuelto escritor. ¿Tan fácil es escribir un libro?
Escribir un libro es terriblemente fácil; lo que es realmente meritorio hoy en día es hacer literatura. Hoy en día se confunde la necesidad de exposición pública con el oficio de escribir. Vivimos en la era de la democratización de la opinión, donde parece que haber vivido una experiencia ya te convalida como autor.

















