Entrevista a Vanessa Sánchez / Terapeuta de MTT (Cartagena, Murcia, 20-marzo-1988)
Vanessa Sánchez vive y respira por cada poro de su piel la ética de sanación de la antigüedad tailandesa. Hablamos del masaje tradicional tailandés.
En una sociedad cada vez más estresada, esta cartagenera con raíces valencianas ha hecho su vida en el ‘cap i casal’, desde donde comparte y transmite sus conocimientos. Tanto en su gabinete como en los actos sociales más alegres y estresantes.
¿Qué es el Masaje Tradicional tailandés (MTT)?
Es un masaje ancestral dentro de la medicina tailandesa con más de 2.000 años de antigüedad, en el que trabajamos el cuerpo como un todo de pies a cabeza combinando presiones, estiramientos y movilizaciones.
No es masaje al uso, es una experiencia intensa y muy completa, donde cuerpo y mente vuelven a conectarse.
«Nuestro cuerpo se desbloquea y conecta de verdad, sin caricias superficiales ni maniobras dolorosas»
¿Por qué tiene tanto éxito entre tus clientes?
Su éxito está en la fusión de Oriente y Occidente que hacemos con el Thai de Aceite. Unimos la profundidad y efectividad del MTT con la suavidad que buscamos y necesitamos en Occidente. El resultado es perfecto: el cuerpo se relaja, se desbloquea y conecta de verdad, sin caricias superficiales ni maniobras dolorosas.
Mis clientes sienten cambios reales desde la primera sesión, y eso es lo que hace que repitan. A lo anterior le sumamos la experiencia en futón, poca gente trabaja en el suelo.
«No tratamos patologías sino que intentamos prevenir lesiones y mejorar la calidad de vida»
¿En qué se distingue de un tratamiento de fisioterapia al uso?
Aquí es importante no mezclar conceptos, por favor, porque no todo vale para nuestra salud aunque esté de moda. Las lesiones y rehabilitaciones son trabajo para los fisioterapeutas.
Nuestro enfoque es diferente, no tratamos patologías sino que intentamos prevenir lesiones, mejoramos la calidad de vida y ayudamos al cuerpo a funcionar mejor reduciendo el estrés y la tensión acumulada. Es un trabajo global y consciente que acompaña al bienestar diario.
«Mis clientes no vienen por una dolencia, sino porque el cuerpo y la mente están saturados»
¿Cuál es el tipo de dolencia común entre tus clientes?
Sin duda, el estrés es la gran pandemia de nuestra sociedad. La mayoría de mis clientes no vienen por una dolencia, sino porque el cuerpo y la mente están saturados. Personas que toman decisiones importantes y saben que, para cerrar buenos acuerdos o enfrentarnos bien a las competiciones, necesitan un cerebro oxigenado y un cuerpo sin rigidez.
El masaje se convierte entonces es una herramienta estratégica: claridad mental, presencia y un rendimiento físico y mental a la altura de sus responsabilidades.
¿Por qué decidiste formarte en esta especialidad?
Llegué casi de casualidad. Con 20 años me apunté a un curso de masaje los fines de semana mientras seguía con mis estudios en otra rama, fue una terapia de choque para mí: era muy aprensiva y todo me daba asco.
Un día asistí a una charla sobre MTT y lo tuve claro: un masaje con el cliente vestido, en el suelo y descalzos. Literalmente pensé: esto es mi vida. La especialidad de aceite llegó con los años cuando una jefa Thai me tuvo un mes sentada, mirando cómo trabajaba y apuntando todo.
Tengo entendido que ofreces tus servicios en bodas. ¿De qué se trata?
En las bodas rompemos el concepto clásico de masajes y relax e introducimos algo mucho más divertido: masaje de pies y bienestar. Con el ‘Rincón de Masajes Satha’, justo en pleno momento de la barra libre, los novios ofrecen a sus invitados un ‘Rincón Wellness’ para descargar los pies y recargar energía para seguir bailando.
¿Cómo se te ocurrió la idea?
‘Satha Masajes y Bodas’ surgió por una necesidad real en una feria de novios junto a mi hermano. Me dolían tanto los pies que me senté a hacerme un masaje yo misma para poder seguir andando.
Mi hermano me dijo “¡Eso vendría muy bien en una boda!”. Le di forma a la idea y estudié cómo integrarla en el sector.
¿Ofreces otras alternativas terapéuticas fuera del gabinete además de las bodas?
Lo que me apasiona es compartir el Thai de Aceite con personas que quieren mejorar en su trabajo o que simplemente quieren aprender para hacerlo con sus familiares. Compartir mi pasión con otras personas y ver cómo aprenden me motiva y también aprendo del alumno.
Empecé con talleres en IES La Vereda, que me dio mi primera oportunidad como profesora, y ahora en este 2026 ya tengo fechas de cursos en València y Murcia.
¿Tienes la impresión de que tu sector está viviendo una época dorada?
No es una impresión, los datos confirman el auge del sector. La sociedad cada vez tiene más consciencia de los beneficios que el masaje aporta a nuestra salud y calidad de vida.
Por eso, en la actualidad y a futuro, es ‘la época dorada’ para los que nos dedicamos a ello o para quienes quieran aprender.
Hay muchos gabinetes pero no todos tiene las mismas titulaciones. ¿En estética todo vale?¿Crees que hay intrusismo en el sector?
Aquí podemos abrir un melón interesante… Y no voy a hablar de estética, sino de centros de masaje tailandés. ¿Todo vale? No, pero por desgracia, sí. València no es tan grande y mi sector es muy pequeño.
He visto personas con una semana de formación abrir su propio centro y trabajar, solo por ser de origen tailandés. A ese intrusismo, lamentablemente, le podemos sumar el racismo: por ser española, aquí mismo, me lo han puesto muy, muy difícil compañeras Thai y clientes, a pesar de tener más estudios.

















