Entrevista a Luis Bertó, especialista de cine
Hace 15 años, Luis Bertó (Gandia, 15-mayo-1991) viajó a Madrid para formarse como especialista de cine, vocación que nació de su temprana pasión por las artes marciales y las acrobacias. Su trabajo en la serie ‘Águila Roja’ fue el punto de partida de una carrera que no ha dejado de crecer.
Desde entonces, ha participado en producciones como ‘La casa de papel’, ‘Élite’ o ‘La sociedad de la nieve’ y en series internacionales como ‘The Walking Dead: Daryl Dixon’ o ‘Kaos’, donde trabajó con el conocido intérprete Jeff Goldblum.
Su empleo le ha llevado a vivir situaciones difíciles de imaginar: desde saltar desde grandes alturas hasta morir ahogado o aplastado en pantalla, pasando por peleas coreografiadas y caídas imposibles. Experiencias por las que se siente profundamente agradecido y que ahora complementa formándose como actor para dar un paso más en la industria audiovisual.
La labor de las especialistas no es la más conocida dentro del sector cinematográfico, ¿cómo acaba alguien dedicándose a esto?
Cuando era pequeño me llamaban mucho la atención las escenas de acción de las películas, pero no sabía que podían ser una profesión. A los 18 años conocí a un chico de Gandia que entrenaba en una escuela de especialistas en Madrid y pensé que debía probarlo.
¿Tenías ya alguna preparación física antes de entrar en la academia?
Sí, empecé con la capoeira y luego me interesé mucho por las artes marciales. También soy acróbata desde los 14 años, lo que me ha dado mucho control corporal. Gracias a esa base pude formarme y descubrir que era lo que realmente me gustaba. Han pasado ya quince años y aquí sigo.
«Se valora mucho el dominio corporal y la energía de las artes marciales»
¿Es imprescindible tener esa formación previa en disciplinas de combate o se puede empezar desde cero?
Me parece necesario, sobre todo porque este tipo de deportes te aportan una preparación física y técnica muy sólida a la hora de coreografiar peleas o caídas al suelo. En este trabajo suelen valorar mucho el dominio corporal y una energía muy concreta que se consigue gracias a las artes marciales.
¿Hay diferentes perfiles dentro de la profesión?
¡Claro! Existen personas, por ejemplo, que se dedican específicamente al tema del motor o a ser jinetes. A mí suelen pedirme peleas, caídas y acciones físicas, aunque también tengo nociones básicas sobre bucear, conducir con cierta precisión o montar a caballo si es necesario.
¿Cuánto tiempo puede llevar preparar una escena de acción que luego, en pantalla, solo dura un minuto?
Depende mucho de la secuencia. Si implica una pelea coreografiada, primero hay que montarla. Se ensaya con el equipo y se presenta una propuesta al director. Si participa el actor, también tiene que venir a practicar. Después, rodar esto te puede llevar perfectamente un día entero.
También hay una parte técnica muy importante, que es el sistema de cables o ‘rigging’. Sirve para lanzar a alguien por los aires o para asegurar a un actor si tiene que estar colgado. Montarlo lleva mucho tiempo y es casi un mundo aparte dentro del trabajo de los especialistas.
«Rodar una escena de un minuto te puede llevar un día entero»
Has trabajado en producciones tan importantes como ‘La casa de papel’; ‘La sociedad de la nieve’ o ‘The Walking Dead: Daryl Dixon’. ¿Qué proyecto te ha marcado más?
Disfruté mucho haciendo de criado en ‘Kaos’. El rodaje fue muy divertido porque tuve que saltar desde cierta altura a unas cajas mientras Jeff Goldblum disparaba una escopeta al aire y, además, pude actuar y hablar con él, que fue muy cercano.
Este oficio requiere retos físicos que ninguna otra industria tiene, ¿crees que puede llegar a ser peligroso?
Sí que hay riesgos, pero los sistemas de seguridad están pensados para que no ocurra nada, aunque siempre puede haber errores humanos. Recuerdo que en ‘Élite’ me tocó doblar a un actor que moría ahogado en una piscina. Tenía que caer al agua y quedarme haciendo apnea, algo que no controlo demasiado. Me agobié bastante.
¿Piensas que el trabajo de los especialistas está suficientemente reconocido?
En general no tiene mucha visibilidad. Es verdad que en Estados Unidos está más presente, pero tampoco mucho más. Existen los premios Taurus, que reconocen escenas de acción, pero todavía no tienen un hueco en galas como los Oscar. Cada vez hay más actores que hablan de los especialistas y eso está muy bien, pero aún queda camino que recorrer.
¿Dirías que las condiciones laborales del sector son mejores fuera o dentro de España?
Fuera. En España no tenemos un convenio específico para especialistas, así que muchas condiciones dependen de lo que haya negociado cada empresa. En países como Estados Unidos o Inglaterra sí existen acuerdos muy detallados que regulan las horas extra, la nocturnidad o cuánto se paga por determinadas acciones.
Echando la vista atrás, ¿cambiarías algo de tu trayectoria como especialista?
La verdad es que no me arrepiento de nada. He ido tomando decisiones según lo que sentía en cada fase. He pasado por muchas etapas y estados emocionales, pero estoy contento. Ahora, por ejemplo, llevo tres años formándome como actor. Quizá alguien piense que debería haber empezado antes, pero cada cosa llega en su momento.
¿Crees que esta profesión te ha dado algo que cualquier otra no hubiera podido?
Me ha permitido convertir mis aficiones en un trabajo y vivir de él. Además, he podido viajar; hacer cosas como subir por la fachada del edificio de Nuevos Ministerios o visitar lugares y platós increíbles. Sobre todo, me quedo con haber conocido a muchos de mis amigos actuales.

















