La Diputació de València ha culminado un inventario técnico que cuantifica por primera vez el impacto energético de las piscinas municipales climatizadas en los municipios de menos de 50.000 habitantes de la provincia, y que, tal como indica el diputado de Medio Ambiente, Avelino Mascarell, «revela un importante margen de mejora tanto en términos económicos como medioambientales».
El estudio identifica un total de 63 piscinas climatizadas de titularidad municipal, de las cuales siete se encuentran actualmente cerradas por distintos motivos; algunos relacionados con los costes de mantenimiento. El análisis estima un consumo conjunto cercano a los 40 millones de kilovatios hora anuales y unas emisiones asociadas de alrededor de 7.300 toneladas de CO₂ al año, lo que convierte a estas instalaciones en uno de los principales focos de gasto energético dentro del ámbito municipal.
A partir de los datos recopilados, el inventario señala que en 52 de estas piscinas sería técnicamente viable actuar sobre los sistemas de climatización para mejorar su eficiencia, mediante la sustitución de calderas convencionales por tecnologías más eficientes como bombas de calor o calderas de biomasa, en función de la localización y características de cada municipio. La aplicación de estas mejoras permitiría alcanzar ahorros económicos estimados de hasta 1,9 millones de euros anuales en el conjunto de la provincia, además de una reducción potencial de 4.400 toneladas de CO₂ al año.
El diputado Mascarell ha subrayado que este trabajo “responde a la necesidad de conocer con rigor la situación real de unas instalaciones que prestan un servicio público esencial, pero que suponen también un elevado consumo energético”. Mascarell ha señalado que “antes de plantear cualquier tipo de actuación o apoyo económico, era imprescindible disponer de datos fiables que permitieran dimensionar correctamente el problema y valorar qué medidas pueden ser más eficaces y sostenibles”.
En este sentido, el diputado ha explicado que el inventario servirá como base para estudiar posibles líneas de actuación orientadas a mejorar la eficiencia energética de las piscinas municipales, “ya sea desde la propia Diputación o de forma coordinada con otras administraciones públicas”, siempre con el objetivo de ayudar a los ayuntamientos a reducir costes de funcionamiento y emisiones contaminantes sin comprometer la prestación del servicio.
El estudio también pone de relieve la antigüedad de buena parte de las instalaciones analizadas, con sistemas de climatización que en muchos casos superan los diez o quince años, así como una elevada dependencia de combustibles fósiles.
Este diagnóstico permitirá a la Diputació de València «seguir avanzando en una planificación ordenada de políticas de eficiencia energética dirigidas al ámbito local, basada en criterios técnicos y en la optimización de los recursos públicos disponibles», concluye Mascarell.




















