Entrevista > Ausiàs Fuster / Vicepresidente y portavoz del Chef Amadeo Gandia Billar Club (Gandia, 6-junio-1983)
A finales de este mes Gandia acogerá el I Campeonato de Billar a Tres Bandas Femenino, que se celebrará entre el 28 de febrero y el 3 de marzo. El torneo, de carácter internacional, reunirá a jugadoras de diversos niveles y países, convirtiendo a la ciudad en un referente europeo de este deporte durante varios días.
Las partidas se llevarán a cabo en la sede del Chef Amadeo Gandia Billar Club, situada en el número 13 de la calle Miramar. Estarán abiertas al público, de modo que cualquier persona podrá disfrutarlas. Ausiàs Fuster, vicepresidente y portavoz de la formación, cuenta todos los detalles de la competición y habla sobre el papel de esta disciplina en la ciudad.
Para la gente que no entiende el billar, ¿podrías explicar en qué consiste el torneo, también conocido como ‘Ladies Crazy Diamonds’?
Es un campeonato que acoge a jugadoras de diferentes países. El término ‘crazy’ hace referencia a que son ellas mismas quienes se arbitran y organizan. Se juega por grupos y con un sistema de hándicaps.
¿Cómo se determinan esos obstáculos dentro de la competición?
Dependiendo del nivel de cada participante se le asignan más o menos carambolas a favor o en contra. Por ejemplo, una jugadora de alto nivel puede jugar a solo tres carambolas, mientras que otra con menos experiencia puede hacerlo a veinte o treinta. Esto permite que todas compitan en igualdad de condiciones y tengan las mismas oportunidades de ganar.
¿Qué es exactamente una carambola?
La base de este tipo de billar. Se trata de una jugada en la que la bola que tira la participante debe tocar las otras dos que hay en la mesa. Dependiendo de la modalidad, esta debe pasar por cero, una o varias bandas antes. Puede aumentar mucho la dificultad de una partida y exige técnica y control.
«Somos un municipio referente dentro del panorama deportivo europeo»
¿Cuál es el principal objetivo del campeonato?
Se trata de la antesala del Grand Prix Femenino que celebraremos en mayo. De hecho, puede apuntarse cualquier jugadora que lo desee, independientemente del nivel que tenga. La idea es que las chicas sigan jugando al billar y compitiendo durante el año.
¿Puntúa de alguna manera a nivel europeo?
No, aunque es un torneo internacional, no es oficial. Por eso lo hacemos en la sede del Gandia Billar Club y no en otro recinto. Se trata de algo más amistoso.
¿Desde qué países vienen las jugadoras?
Suelen ser de Europa Central. Lo habitual es que tengamos jugadoras belgas, holandesas, alemanas, francesas, turcas y, por supuesto, españolas. Normalmente compiten alrededor de veinte chicas, cifra arriba, cifra abajo.
¿Influyen este tipo de torneos en la actividad de la ciudad?
¡Por supuesto! Ayudan a desestacionalizar el turismo, ocupan plazas hoteleras, generan economía y dan renombre. Sin ir más lejos, hace poco tuvimos a los mejores jugadores del mundo de pool americano compartiendo el Baladre y el Gandia Palace. Todo esto atrae a gente de muchos países y nos convierte en una ciudad referente dentro del panorama del billar europeo.
«Fuimos la primera ciudad en organizar un campeonato mundial de billar femenino»
¿Aspiráis a seguir ganando peso y reconocimiento dentro del continente?
Sí, estamos trabajando para conseguirlo. De hecho, el mismo fin de semana que se celebra el ‘Ladies Crazy Diamonds’ también haremos el Campeonato de Europa de la modalidad de snooker en el Gandia Palace. Será otro evento internacional que dará mucho renombre a la localidad.
¿Crees que la participación de las mujeres en este deporte ha crecido en Gandia?
Estamos muy satisfechos con este tema. Nuestro compañero Javier Muñoz imparte clases en el colegio Cervantes y gracias a ello se están apuntando nuevas chicas. De hecho, en este torneo participarán cuatro jóvenes. Para nosotros es un orgullo tener cada vez más presencia femenina. Además, Gandia fue la primera ciudad en organizar un campeonato mundial de billar femenino.
¿Cuáles son los mayores retos a la hora de organizar este tipo de eventos?
La principal dificultad es el espacio. Necesitamos lugares donde quepan las mesas, haya sitio para jugar, para poner gradas y para dar un aspecto internacional, porque, al final, nuestras competiciones lo son. Además, intentamos aprovechar épocas de menos turismo para atraer gente a la playa.
¿Piensas que el billar necesita más visibilización?
Totalmente. Es un deporte minoritario, pero organizamos muchas cosas para darle visibilidad. Queremos que crezca y tenga protagonismo. Nos fijamos en lugares como Corea, por ejemplo, donde el billar se vive como aquí el fútbol. Hay clubes con más de veinte mesas y contratan jugadores profesionales. Incluso se trabaja desde los colegios: allí existe la asignatura de billar.
«Queremos que este juego tenga más protagonismo e intentamos darle visibilidad»
¿Qué tiene este deporte para que lo incluyan en su programa educativo?
Trabaja la geometría, las matemáticas y la concentración. No es solo golpear bolas. Los rombos y puntos de las bandas se traducen en sistemas de ángulos y cálculos matemáticos que te ayudan a hacer la carambola.
¿Dirías que es una disciplina difícil?
Sí, no es fácil ni agradecido. Además, a veces es frustrante porque entrenar más horas no te garantiza el éxito. El nivel ha subido muchísimo. Hace diez años, el rango medio actual podría haber sido campeón de España.
Entonces, ¿crees que está evolucionando? ¿Por qué?
Claro. Cada vez se ven más tacadas largas en la modalidad de tres bandas, con jugadoras capaces de encadenar muchas carambolas seguidas. Esto demuestra que el billar está en constante evolución y que exige cada vez más preparación, técnica y precisión para poder competir al máximo nivel.
Para acabar, ¿qué le dirías a una persona que está pensando en apuntarse?
Que es un deporte que trabaja la mente y que mucha gente, al jubilarse, se apunta y encuentra una segunda vida. Se sienten útiles, con ganas de salir de casa y de superarse cada día. Yo llevo desde los ocho años jugando y, aun así, sigue siendo un reto constante.


















