Entrevista > Luis Crespo / Diseñador (Albacete, 26-noviembre-1979)
Luis Crespo estudió Bellas Artes con el firme propósito de ser escultor, si bien entró por sus méritos en pintura y dibujo. “Había descubierto la escultura y sencillamente me fascinaba”, argumenta, aunque pronto comprobó las dificultades de vivir de la misma.
También carecía entonces de discurso como artista, “que tu obra cuente algo que muestre interés, atractivo”. Esta capacidad la ha ido adquiriendo con los años, porque el talento de Crespo es indiscutible, sobre todo en disciplinas como el teatro o la danza.
Nos detallará cómo es su trabajo, de qué modo lo enfoca y qué necesita para hacerlo suyo, siendo capaz de adaptarse a cualquier circunstancia. “Puede ser hasta peligroso saber demasiado de la escenografía, le resta protagonismo a lo que realmente importa, el conjunto en sí”, sugiere.
¿La escenografía te transformó?
Considero que sí, pues es complicado ser artista con apenas veintidós años. Mi pareja de entonces entró en la Escuela Superior de Arte Dramático de València (ESAD) y fui conociendo numerosos aspectos del teatro. Todo me encantaba.
Poco después cursé la especialidad de Escenografía en Estrasburgo (Francia) y a mi regreso en mi mente ya no había hueco para nada más.
Tu evolución después fue fulgurante.
En Francia supe qué era la escenografía de verdad, es decir, análisis de texto, trabajar con las diferentes compañías… Había encontrado una labor en la que desarrollar, crear, mi propia voz en la narrativa de otro.
¿Puedes ponernos ejemplos?
Si tomas un texto histórico que ha llegado a nuestros días, de William Shakespeare o Lope de Vega, es porque se ha hecho universal, ha atravesado los siglos. Después le damos la vuelta a la obra sin cambiar una palabra, pero desde otro punto de vista: se trata de un reto, lo que le hace ser mucho más interesante.
«Hago que la escenografía se convierta en un bailarín más, con sus propios códigos»
¿Has hecho más de cien diseños?
Es un dato de hace años, quizás he alcanzado los 150. Una gran realidad es que no he parado, es como una adicción, en la que me gusta todo, realizo diferentes funciones, en unas estoy por cuestiones económicas, en otras porque me apasionan y son mis sueños.
¿En cuáles te sientes más cómodo?
Considero que en la danza contemporánea y el teatro. El segundo me proporciona el análisis del texto, la manera, al tiempo que la danza fue como una fiesta desde el primer día, de la mano de Gustavo Ramírez Sansano. Le siguieron Asun Noales y muchos más.
Hago que la escenografía se convierta en un bailarín más, moviéndose dentro de la obra, con sus propios códigos. Dejo un espacio libre, porque la danza debe ocurrir, por supuesto.
Tocando tantas disciplinas, ¿cómo es tu estilo?
Se debe hacer retrospectiva para verlo. Realmente no sé cuál, estoy siempre al servicio de la obra, del conjunto; miro hacia atrás y observo aspectos formales que me definen.
Suele haber mucha estructura desnuda. Veo ausencia de color, no me agrada el exceso de colorinchis, como digo (ríe), así como el juego de luces, ¡me pone malo! Pongo todos esos aspectos juntos y comprendo que mi estilo sí va por ahí.
«Me resulta más fácil apreciar el estilo de los compañeros que el mío propio, es curioso»
¿Pero ha ido cambiando?
No en exceso. He sabido mantener una línea, obviamente nutriéndome de aquello que veo en el trabajo de otros compañeros. Es curioso porque me resulta más fácil apreciar el estilo ajeno que el mío propio.
Por otro lado, es conveniente a veces que no se sepa tu estilo, porque en el fondo estás al servicio de una obra.
Háblanos de tu metodología de trabajo.
En teatro, si voy algo perdido opto por entrar de lleno con el texto, queriendo saber qué me dice, hallar aquello que me llama la atención. Es distinto en danza, porque necesitas sobre todo encontrar el movimiento con el bailarín.
Habitualmente, vuelvo al teatro, me mandan la obra dramática y seguidamente tengo diferentes reuniones con el director. Con anterioridad lo he plasmado en papeles, la esencia de lo que he encontrado.
¿Cuáles consideras como tus obras más relevantes?
Sin duda, todas las que he llevado a cabo con Gustavo y Asun, como ‘Carmen. Maquia’ o la reciente ‘Prometeo’, en la que he participado asimismo a nivel dramaturgia.
Nombraría también ‘La muerte y la doncella’, ganadora de tres Premios Max tras una amplia gira por toda España, y la función que hemos estrenado con mi nueva compañía, ‘La Portuaria’. fundada junto a Víctor Sánchez Rodríguez.
«Ciertamente hago muchas cosas, apenas duermo, aunque cada día soy más efectivo»
¿Cómo se llama la obra?
‘Cuatro días, cuatro noches’, premiada este mismo año en la Mostra de Teatre d’Alcoi. Ciertamente hago muchísimas cosas, apenas duermo, aunque pienso que cada día soy más efectivo.
Clave en tu devenir.
Diseñando sigo necesitando mis procesos, a veces de puro silencio, seis o siete días, mientras desempeño las labores de casa. No dejo de rumiar: muchos pensarán que estoy en mi mundo, no están equivocados.

















