Nuestro Valencia CF vive uno de los peores momentos de su historia, con la posibilidad -cada vez más próxima- de descender a Segunda División, categoría que ya visitó en la campaña 1985-1986. Si el espectáculo no se da en el césped, que se produzca en la grada.
Eso debió pensar hace temporada y media Íñigo de Martín (1999), quien acude a cada partido de Mestalla con un bocadillo notablemente elaborado. “A veces tardo varias horas en cocinarlo”, nos confiesa. Es el responsable de ‘La Liga de los bocadillos’.
En sus redes sociales graba todo el proceso, el modo de cocinarlos y después publica el vídeo, que casi de inmediato se hace viral entre los aficionados. Son varios los que le sugieren nuevas propuestas, como la que presentará frente al Real Madrid el 8 de febrero.
Urretxu y Benicarló
Mucho antes de nacer, sus padres se conocieron durante la etapa académica, en València. “Mi madre -Ana- es de Urretxu (Guipúzcoa), mientras mi padre -Javier- procede de Benicarló (Castellón), una combinación perfecta en muchos sentidos, especialmente el culinario”.
Se casaron, pero únicamente se asentaron en Euskadi Ana y los dos menores (Xabier e Íñigo). “Nuestro padre se quedó en València, pues tenía un buen cargo en Canal 9”, rememora, solo venía a verles los fines de semana, en el autobús nocturno.
“La afición por el fútbol sí me la pasó mi padre, que sin embargo no era valencianista”, apunta Íñigo, quien empezó a aficionarse con cinco o seis años, “cuando estaba acabándose aquel gran Valencia que forjó Rafa Benítez”.
Realmente se hizo forofo poco después, con David Villa, Juan Mata y David Silva como grandes ídolos. Confiesa, no obstante, que de pequeño decía ser de la Real Sociedad, “básicamente porque todos en mi pueblo lo eran”, dice sonriente.
Afincado en València desde 2017, cuenta desde entonces con abono en la parte más alta de Mestalla
Traslado a València
Una vez finalizado el instituto, nuestro protagonista tenía claro su deseo de estudiar fuera y obviamente la capital del Turia se mostraba como la mejor alternativa, por sus numerosos vínculos familiares, sentimentales y deportivos.
Se mudó en 2017, para estudiar Biotecnología en la Universidad Politécnica de València; hoy en día es investigador y ejerce en la misma sede. Volviendo al fútbol, dispone de un abono en la parte más alta de Mestalla desde ese mismo año.
“Fue una época muy buena para el club, alcanzando todas las temporadas la Champions, de la mano de Marcelino García Toral”, lamenta. Eran otros tiempos, “un oasis, porque con Peter Lim todo es un desastre”, afirma, contundente.
Entre sus propuestas más arriesgadas, bocadillo de chuleta de cerdo con queso de cabra, manzana y alioli de ajonegro
El primer bocadillo
De un modo natural, comenta, abrió una cuenta de cocina en sus redes sociales y para un Valencia-Almería -encuentro disputado el 3 de febrero de 2024- publicó un ‘reel’ del bocata que había degustado durante el descanso.
Se considera, en este sentido, bastante ‘cocinillas’, fruto de esa maravillosa fusión vasco-valenciana. Es capaz de confeccionar el mejor marmitako, el que se hace en Urretxu, o el arroz a banda más delicioso, el de Benicarló.
Para el partido frente al Almería preparó un “bocadillo normalito”, compuesto de secreto ibérico, pimiento, queso y mostaza. “Lo compartí sin darle excesiva relevancia, pero a la gente le encantó”, expone. No paró de crecer su cuenta de Instagram, hoy con casi 19.000 seguidores.
Ampliamente preocupado por la dinámica del conjunto ché, Íñigo asume que podría llegar el temido descenso
Las propuestas más locas
Este sorpresivo éxito le condujo a crear ‘La Liga de los bocadillos’, “haciendo eso mismo en todas las jornadas como locales”. Se calzó entonces el delantal y comenzó a cocinar todo tipo de propuestas, algunas arriesgadas o directamente alocadas.
El pasado año optó por bastantes clásicos de la Comunitat Valenciana, como “chivito”, “brascada” o “blanco y negro”. También se inspiró puntualmente en el rival (Celta, Betis, Barcelona…), “aunque esa línea me limitaba”.
Entre sus propuestas más llamativas, aquellas que introduce alimentos dulces, tipo pera o manzana. “Ante el Athletic de Bilbao hice un bocadillo de chuleta de cerdo rebozada con queso de cabra, manzana y alioli de ajonegro”.
Sin probarlos previamente
Otro grado de dificultad para Íñigo es que ninguno de sus bocadillos, siempre diferentes, los ha probado antes. Ha habido combinaciones, reconoce, que no le han acabado de fascinar, “hubiera cambiado algún ingrediente”.
Sí gustó especialmente uno de “guiso de rabo deshuesado, con queso Brie y pera”. Tarda en prepararlos bastante, pues el proceso de grabación retrasa todo: “me basto con un trípode y un foco, sin ayuda de nadie”.
Son numerosos los compañeros de grada que ya le conocen. “Ahora incluso me dan ideas, como ante el Elche, que incorporé las delicias ilicitanas, es decir, un dátil con almendra enrollado en bacon”. Las acompañó con cordero rebozado.
Por último, respecto al tema puramente deportivo, Íñigo suspira con la salvación. “Nos preocupa la dinámica del equipo, estoy asumiendo que podemos bajar, sin atisbos de mejora”, argumenta. Llevamos, concluye, varios años esquivando una bala.


















