Entrevista > Alejandro Rodríguez Vigo / Presidente del Inter Marjal (Alfafar, 28-marzo-1996)
El fútbol sala de Alfafar está de enhorabuena: ahora, las chicas tienen un espacio para ellas solas dentro del deporte municipal gracias al Inter Marjal, un club dedicado únicamente a las jugadoras.
Al frente del proyecto se encuentra Alejandro Rodríguez, impulsor y presidente de esta apuesta que nace con el objetivo de consolidar un espacio propio para las mujeres en el fútbol sala, fortalecer la comunidad deportiva y fomentar valores como el compromiso, la formación y la identidad colectiva.
Hablamos con él para descubrir cómo empezó todo, qué papel cree que puede desempeñar este proyecto en la ciudad y qué metas busca cumplir a largo plazo.
¿Cómo empezó a gestarse el Inter Marjal?
Fue poco a poco, como todas las cosas especiales. Nos invitaron a participar en un torneo de Navidad en Barcelona y descubrí una forma de trabajar que nunca había visto. Conocimos a un grupo de niñas que habían creado una asociación para todas las chicas que quisieran jugar. Esto y mi trayectoria en otros clubes me hicieron dar el paso.
¿De dónde viene el nombre?
Cuando era pequeño, mi padre me llevaba a la Marjal para correr, pasear y entrenar. Nunca dejé de ir y llevo más de veinte años acudiendo allí cuando necesito pensar, hacer deporte o relajarme. Es un sitio impresionante y decidí que el Club debía dar a conocer ese entorno tan cercano pero desconocido.
¿Qué te llevó a crear el club en lugar de equipos mixtos en el Maguen Alfafar?
Mis jugadoras y todas las niñas que formarán parte de esto en el futuro. Quería que ellas fuesen las protagonistas y el eje central del proyecto. En los clubes mixtos los equipos femeninos suelen recibir menos recursos, peores horarios y menos atención. De este modo, todo es para ellas.
«Dentro de los grupos mixtos los equipos femeninos suelen tener menos recursos»
¿Crees que es importante fomentar la representación femenina en el deporte?
Es fundamental, no solo por igualdad, sino porque el deporte aporta valores esenciales. Cuantas más niñas lo practiquen, más referentes habrá y más se atreverán a empezar. Se está avanzando bastante en ese sentido, pero todavía queda mucho trabajo por hacer.
Como presidente, ¿qué significa para ti haber sacado adelante la iniciativa?
La verdad es que estoy muy feliz y orgulloso. Esto solo acaba de empezar y apenas he podido mostrar un 10% de lo que quiero hacer. Es un sueño poder trabajar en lo que realmente me apasiona, hacerlo como quiero y ver que las cosas están saliendo bien, aunque aún quede camino por recorrer.
Dime, ¿cuáles son los valores que os representan?
Nosotros siempre hablamos de la ‘actitud marjal’. Se trata de una forma de entender el deporte vinculada al entorno que nos da nombre. La Marjal parece tranquila, pero es fuerte, resistente y está llena de vida. Esto conlleva crecer poco a poco, adaptarse, no rendirse y entender que todo tiene un proceso largo. Queremos formar jugadoras, pero también personas.
¿Lo más difícil de empezar de cero es…?
Sin duda, las instalaciones. Faltan espacios deportivos municipales bien gestionados. En muchos pueblos hay campos de fútbol, pero no pabellones suficientes u otras instalaciones para diferentes deportes. Aun así, contamos con el apoyo del concejal de Deportes, que siempre está pendiente de nuestra situación.
«Necesitamos tiempo para que la gente sepa que hacemos las cosas bien»
¿Está siendo duro el proceso de captación de las jugadoras?
La verdad es que sí. Nos falta recorrido y necesitamos tiempo para que la gente sepa que existimos y que hacemos las cosas bien. Aun así, estoy convencido de que las jugadoras llegarán. Actualmente tenemos equipos en todas las categorías y, para ser el primer año, los resultados están siendo muy positivos.
Al margen de los logros, ¿qué modelo de club tienes en mente?
Busco que sea un espacio donde se vivan experiencias. Excursiones, convivencias, dinámicas de grupo, actividades creativas, viajes, torneos y momentos compartidos con las familias. El objetivo es crear un sentimiento de pertenencia y que las niñas disfruten del proceso.
¿Piensas que el Inter Marjal está impactando de alguna forma en el municipio?
Claro. Tenemos a unas cincuenta jóvenes de la zona. Además, visibilizamos Alfafar. Quién sabe si dentro de unos años es conocido por tener un equipo en primera división, que ojalá. De hecho, ya contamos con algunas jugadoras convocadas por la selección valenciana, es decir, chicas que están entre las mejores de la Comunitat.
Según tu experiencia, ¿siguen existiendo prejuicios sobre el fútbol sala femenino?
Sí, pero irán cambiando poco a poco, cuando todas las niñas que se están formando desde bien pequeñas vayan subiendo de categoría y quienes tienen otra mentalidad se jubilen. Al final, la sabia nueva transforma la sociedad. Es un proceso lento, pero tampoco hay que correr porque esto debe consolidarse bien.
«Buscamos que sea un referente a nivel municipal, autonómico y nacional»
¿Qué diferencia hay entre este y otros clubes?
El enfoque y la identidad del proyecto. No buscamos solo que las deportistas compitan, sino trabajar profundamente los valores y las experiencias, tanto dentro como fuera del deporte. Además, queremos que las jugadoras que crezcan con nosotros puedan seguir vinculadas. La idea es formarles para que tengan un futuro laboral aquí.
¿Las familias y el apoyo institucional tienen peso en este proyecto?
Ambas cosas son imprescindibles para sacarlo adelante. Por una parte, las primeras están muy comprometidas y nos apoyan desde el primer día. Siempre estamos abiertos a escuchar sus propuestas. Por la otra, sin ayuda externa es imposible desarrollar nada, sobre todo si no tienes recursos económicos suficientes.
¿Cómo definirías tú una temporada exitosa?
Para mí, sería acabarla siendo felices independientemente de los resultados, sin que nadie haya sufrido durante el proceso y sabiendo que todas han disfrutado. Eso es lo más importante.
Para acabar, ¿hay alguna meta que te gustaría que el Inter Marjal consiguiese a medio o largo plazo?
Me encantaría que se convirtiese en un referente a nivel municipal, autonómico y nacional. Soy una persona muy ambiciosa y podría explayarme mucho. Si me entrevistas en cinco años no te diré hasta dónde hemos llegado, lo verás tu misma.





















