Entrevista > Jolimar González / Vicepresidenta de AMASVE (Maracaibo, Venezuela, 22-julio-1991)
Lejos de casa, pero con la mirada fija en su país, la comunidad venezolana en Alicante sigue pendiente de lo que ocurre allí tras la intervención militar de Estados Unidos. Entre el dolor y la esperanza, la Asociación de Mujeres por la Alianza Sociocultural Venezuela-España (AMASVE) se convierte estos días en punto de encuentro y altavoz de quienes viven los hechos con intensidad y reclaman atención, respeto y futuro.
AMASVE surgió hace quince años. La fundaron Miriam Álvarez (presidenta) y su esposo, cuando vieron que muchos venezolanos llegaban perdidos, sin apoyo y con miedo, como en su día les ocurrió a ellos. La necesidad no era solo material, sino también emocional, pues la gente llegaba desorientada y sin saber cómo integrarse a su nueva vida.
Para que nos cuente más detalles, hablamos con Jolimar González, su vicepresidenta.
¿Cómo están viviendo los miembros de la asociación las noticias sobre la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela?
Aunque la asociación es apolítica, nos preocupan mucho esas noticias. Venezuela sigue siendo nuestro hogar, y cualquier conflicto nos da miedo y tristeza. Pero también nos motiva la fuerza del pueblo venezolano y el deseo de paz y estabilidad. Eso nos impulsa a seguir apoyándonos entre nosotros.
¿Cuáles son hoy los principales retos a los que se enfrentan los venezolanos que llegan a nuestra provincia por primera vez?
El mayor reto es la incertidumbre. Llegan con miedo, con preguntas sin respuestas, trámites complicados, trabajo y vivienda difíciles de conseguir. Además, la carga emocional de dejar la familia y el hogar pesa mucho. Adaptarse sin perder la esperanza ni la dignidad es lo más difícil.
«Venezuela sigue siendo nuestro hogar y cualquier conflicto nos da miedo y tristeza»
¿Qué le cuentan sus familiares que siguen allí?
Me dicen que todo es silencio y expectativa. Hay mucho miedo, la gente habla poco y todos esperan que la situación no empeore y lo peor es la incertidumbre.
¿Se está produciendo la llegada de venezolanos que huyen de la situación actual ante la incertidumbre que se vive?
Sí, sigue llegando gente porque la situación allá sigue difícil. En 2024 más de 118.000 venezolanos llegaron a España, y la mayoría de las residencias humanitarias en 2025 fueron para ellos.
Y, por el contrario, ¿hay asociados dispuestos a regresar ahora a Venezuela al no estar ya Maduro?
No muchos. La mayoría tenemos vida, trabajo y familia aquí. Hay esperanza de volver algún día, pero ahora preferimos quedarnos hasta que la situación mejore de verdad.
«Llegué asustada, embarazada y sin apoyo»
¿Cuándo llegó usted a España, y qué es lo que le motivó a salir de su país?
Llegué hace nueve años buscando un futuro mejor. La situación en Venezuela estaba muy dura, no se podía crecer ni vivir tranquilo. Salí con la esperanza de estabilidad, oportunidades y mejor calidad de vida para mí y mi familia.
¿De qué forma afectan estas tensiones internacionales a la vida cotidiana de los migrantes venezolanos en España y su sentido de seguridad o futuro?
Nos afecta bastante. Aunque estamos lejos, el miedo y la preocupación nos acompañan todos los días. Hay estrés, dificultad para concentrarse y decisiones de futuro complicadas, como comprar casa o pensar en los hijos. Lo que nos ayuda es apoyarnos entre nosotros y mantener la esperanza de un futuro estable.
¿Cómo describiría el papel de Alicante como lugar de acogida para la comunidad venezolana?
Alicante ha sido clave. Aquí muchos empezamos de cero, conseguimos trabajo, educación y un ambiente más seguro. La ciudad tiene gente solidaria de todas las nacionalidades, lo que hace más fácil integrarse y crear redes de apoyo y amistad. No es solo vivir aquí, es sentirse acompañado y con esperanza.
«Mis familiares me dicen que allí todo es silencio, miedo, expectativa e incertidumbre»
¿Organizan actividades culturales o sociales para mantener vivas las tradiciones venezolanas?
Hacemos actividades con música, baile y comida. Talleres de baile, celebraciones navideñas con platos típicos, ‘gaitazo’, ‘arepazo’, y reuniones para compartir canciones e historias. Mantener la cultura une a la comunidad y nos hace sentir orgullosos de nuestras raíces.
¿Qué historia o experiencia personal le ha marcado especialmente desde que forma parte de la asociación?
Llegué asustada, embarazada y sin apoyo, y me dieron la oportunidad de involucrarme. Hoy soy vicepresidenta de AMASVE y la profesora de baile. Ver cómo la asociación creció y ha ayudado a tanta gente, manteniendo nuestras tradiciones y creando redes de solidaridad, me marcó mucho. Mi compromiso es seguir ese legado.
¿Cómo es la relación de la asociación con instituciones locales y otras entidades sociales de Alicante?
La relación es de colaboración. Aunque no tenemos mucho apoyo institucional, trabajamos con otras organizaciones para integrar a las personas, brindar orientación y apoyo emocional. Mantenernos independientes y apolíticos nos permite acompañar mejor a quienes llegan y fortalecer la solidaridad con la sociedad local.


















