Entrevista > Juan Dual / Corredor y ciclista de ultradistancia (València, 13-febrero-1985)
Cuando tenía trece años, el valenciano Juan Dual fue diagnosticado de poliposis familiar múltiple, una enfermedad genética que provoca tumores en el aparato digestivo. Desde entonces ha pasado por numerosas cirugías que le han dejado sin estómago, colon, recto ni vesícula biliar.
Tras una de las operaciones encontró en el deporte una vía de escape y hoy, a sus cuarenta años, es corredor y ciclista de ultradistancia. En 2021 publicó el libro ‘Vacío’, donde relata su historia desde el diagnóstico hasta la pandemia, y está a punto de estrenar el documental ‘La muerte de Juan’, una invitación a vivir el presente.
Además, comparte su día a día con casi 50.000 personas en redes y da conferencias en institutos y universidades. ¿Su próximo reto? Competir en la Transibérica y demostrarle al mundo que, si él puede conseguirlo, el resto también.
¿Siempre has vivido el deporte como ahora o llegó a tu vida después del diagnóstico?
Antes de ponerme enfermo tenía trece años, así que jugaba a básquet y me gustaba el fútbol sala, pero no hacía nada fuera de lo común. Después de mi segunda cirugía, perdí mucha masa muscular y ahí fue cuando el deporte me salvó a nivel físico y psicológico.
¿Crees que el ejercicio debería formar parte del proceso de recuperación de todo el mundo que pasa por enfermedades graves?
Es fundamental para todo el mundo, independientemente de si uno está enfermo o no. Moverse es una inversión de futuro. Si caes enfermo, todo lo que hayas hecho antes te ayudará a recuperarte mucho mejor. No hablo de cosas extremas, sino de encontrar una actividad con cierta intensidad.
¿Cuál fue el punto de inflexión en el que decidiste que tu historia podía ser útil para otras personas y comenzaste a hacerla pública?
Unos amigos me dijeron que lo que hacía podía motivar a mucha gente. A partir de ahí, empecé a contarlo. Primero fue en YouTube, luego en Instagram y después, de una manera más constante, en conferencias en institutos y universidades.
«Moverse es una inversión de futuro independientemente de si uno está sano o no»
¿Qué sientes cuando cuentas tus vivencias en estas charlas?
Es increíble. A través de una pantalla llegas a muchas personas, pero en persona es distinto. Lamentablemente, todos hemos vivido el cáncer de cerca, de modo que la gente se emociona y se identifica con lo que cuento. Aunque sea duro, siempre salgo con un chute de energía que me confirma que lo que hago vale la pena.
Hablemos de tu libro ‘Vacío’, ¿de qué va?
Es un libro de recetas en el que cada comida representa un capítulo de mi historia desde el diagnóstico hasta la pandemia. Mientras explico los platos hablo de mis experiencias cercanas a la muerte con humor y emotividad, para que la gente reflexione sobre la vida.
También estás a punto de lanzar un documental, ¿verdad?
Surgió tras una complicación quirúrgica grave. Unos amigos que hacen documentales me dijeron que era importante contar mi historia. Lo grabamos tras mi alta hospitalaria y está casi listo. Se llama ‘La muerte de Juan’ y es un recordatorio para vivir la vida intensamente.
¿Ha habido algún aspecto de tu vida que te haya costado especialmente sacar a la luz en ambos proyectos?
Mi infancia. Al final, las cirugías y las situaciones cercanas a la muerte son mi día a día, pero los recuerdos de la niñez son más complejos y pueden implicar asuntos familiares delicados.
«Salgo de las charlas con una energía que confirma que lo que hago vale la pena»
Volviendo al deporte, ¿sientes que debes entrenar más que el resto de los atletas para llegar a un mismo nivel?
Sí, tengo muchas más desventajas que cualquier otro deportista. Mi tripa está surcada de cicatrices, vivo con dolor constante y debo planificar la nutrición y los entrenamientos cuidadosamente para mantener la energía y la calidad de vida.
Trabajas en eventos, eres creador de contenido, das charlas y haces mucho deporte. ¿Cómo lo compaginas todo?
Siempre llevo la bicicleta o algún equipamiento encima. Si voy a un evento, llego hasta allí pedaleando, compito o entreno en el hotel si es necesario. Intento aprovechar cada hueco para hacer ejercicio y cumplir con mis compromisos laborales y deportivos.
¿Con cuál de las pruebas que has hecho te has sentido más satisfecho al acabar?
Hay tres que me marcaron especialmente: la Transpyrenees, porque fue la más dura que he hecho hasta ahora; la Maratón de Valencia de 2024, que fue muy emotiva por la dana; y el Ibiza Trail Maratón Festival, donde fui embajador y recorrí 49 kilómetros de la isla.
¿Algún reto a la vista que te haga mucha ilusión?
Soy un salvaje, las cosas como son. El año pasado acabé la Transpyrenees con muy buenas sensaciones y hablando con mi entrenador pensé en apuntarme a la Transibérica. La prueba anterior equivalía a subir el Everest tres veces y esta supone hacerlo cinco veces. Ese será mi gran reto de este año.
«La verdad es que, si estás vivo, no estás haciendo las cosas tan mal»
Una prueba así requiere muchísima disciplina. ¿Cómo llevas la preparación?
Al ser una persona muy metódica, si me meto en algo me entrego. Haga frío, calor o tenga pereza. No lo vivo como un castigo y sé que es más importante entrenar cuarenta minutos suaves, que no hacer nada. Lo tengo muy interiorizado.
¿Qué buscas transmitir a quienes ven y escuchan tu historia?
No esperes a mañana para vivir, decir te quiero o abrazar a alguien. La vida es un regalo y puede terminar en cualquier momento. Sé consciente de que estás vivo y haz todo lo que puedas hoy, con coherencia y movimiento. Vive plenamente cada día, porque todo puede cambiar de un momento a otro.
Para acabar, ¿un mensaje para ese Juan de trece años al que acababan de diagnosticar?
Estaba muy perdido, pero ¿quién no se siente así en este mundo? Nadie sabe qué va a pasar mañana. Con suerte podremos trabajar, entrenar o estar con nuestras parejas, pero no es seguro. Si estás vivo, no lo estás haciendo tan mal.



















